Seúl. Una molesta Corea del Norte dijo este miércoles que está preparada para responder a la condena internacional por su fallido lanzamiento de un cohete, lo que aumenta las posibilidades de que el aislado estado asiático lleve a cabo una tercera prueba nuclear.

Además, también se retiró de un acuerdo que permitía el regreso de los inspectores del Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés).

Esa decisión se produce después de que Estados Unidos, en respuesta al lanzamiento del cohete que afirma era una prueba camuflada de un misil de largo alcance, rompiera este mismo año un acuerdo para suministrar al empobrecido estado con ayuda alimentaria.

Pyongyang calificó la decisión estadounidense de hostil y afirmó que ya no se siente vinculada por el acuerdo del 29 de febrero con Washington, lo que acaba con cualquier esperanza de que su nuevo líder, Kim Jong-un, suavizara una política exterior basada durante años en la amenaza de su arsenal atómico para obtener concesiones de las potencias regionales.

"De este modo, hemos sido capaces de adoptar las necesarias medidas de represalia, libres de cualquier acuerdo", dijo la agencia oficial de noticias KCNA, sin especificar qué tipo de acciones podría tomar.

Muchos analistas esperan que en su tercera prueba Corea del Norte utilice por primera vez un dispositivo nuclear con uranio altamente enriquecido, algo que se sospechaba desde hace mucho que estaba fabricando, pero que admitió públicamente sólo hace unos dos años.

"Si lleva a cabo una prueba nuclear, será uranio en lugar de plutonio, porque Corea del Norte querría usar la prueba como un gran anuncio mundial de sus nuevas y mayores capacidades nucleares", declaró Baek Seung-joo, del Instituto de Corea para el Análisis de la Defensa, que tiene su sede en Seúl.

Expertos en defensa dicen que si tiene éxito en el enriquecimiento de uranio, con el que podría hacer bombas del tipo de la lanzada sobre Hiroshima hace casi 70 años, Corea del Norte podría aumentar de manera significativa sus depósitos de material nuclear con utilidad militar.

También podría facilitarle la fabricación de una cabeza nuclear que pudiera colocarse en un misil de largo alcance.

La última condena internacional se produjo después del lanzamiento de un cohete la semana pasada por parte de Pyongyang, que según Estados Unidos y otros países era en realidad una prueba de un misil de largo alcance con capacidad de alcanzar territorio estadounidense.

Corea del Norte ha insistido en que el lanzamiento, que de un modo poco habitual admitió que había fracasado, pretendía poner un satélite en órbita como parte de las celebraciones por el centenario del nacimiento del presidente Kim Il-sung, cuya familia ha gobernado el autocrático estado desde que lo fundó tras la Segunda Guerra Mundial.

La península ha estado dividida desde entonces, y las dos Coreas aún no han firmado un acuerdo de paz tras la guerra de 1950-53.