Seul. El presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, calificó al ataque de la artillería norcoreana contra una isla en la costa occidental como un crimen contra la humanidad, y dijo que Seúl responderá contra cualquier nueva provocación.

Lee, frente a las presiones locales por su indecisa respuesta ante los ataques de la semana pasada, dio su primer discurso al país mientras buques de guerra estadounidenses y surcoreano realizan maniobras militares, causando preocupación en China y amenazas norcoreanas de una guerra total.

"Corea del Norte pagará el precio en caso de más provocaciones", dijo Lee. "Atacar civiles militarmente es un crimen inhumano que está estrictamente prohibido en tiempos de guerra (...) Ahora es momento de mostrar acción, no cientos de palabras".

Los enfrentamientos en aguas en disputa frente a la costa occidental no son inusuales, y decenas de marineros murieron y barcos de guerra se hundieron en los últimos 11 años, pero en el ataque del martes por primera vez fue alcanzada un área residencial. De los cuatro muertos, dos eran civiles.

El ataque aumentó las tensiones en la península a su máximo nivel en al menos dos décadas, pero expertos dicen que es improbable que deriven en una guerra a gran escala.

China ha propuesto conversaciones de emergencia, en medio de la presión global para que Pekín sea más agresiva en la facilitación de la resolución del estancamiento entre las dos Coreas y trate de controlar a su aliado régimen de Pyongyang, que depende de la asistencia china.

Washington y Tokio fueron evasivos, diciendo que debían consultar con Seúl, que se mostró escéptico a la propuesta de sentarse a conversar con Corea del Norte, recompensándola pese a su mal comportamiento.

Corea del Norte recibió ofertas previas de ayuda masiva a cambio de promesas de desarme que nunca se cumplieron.

Un alto funcionario norcoreano también se mostró escéptico respecto al llamamiento chino, dijo la agencia de noticias japonesa Kyodo.

Corea del Norte aún debe dar una respuesta oficial pero el funcionario, que habló bajo condición de anonimato, dijo que los países "responsables por (el último estancamiento)" deberían primero mantener conversaciones.

En la capital surcoreana, en tanto, tras una nevada, la vida transcurría normalmente pese a las tensiones.

Las autoridades levantaron una prohibición para que los surcoreanos viajen al complejo industrial conjunto Kaesung en Corea del Norte por el día.