El mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, decidió en 2008 que los extranjeros pueden ingresar y permanecer durante seis meses en el país sin portar una visa. Esta decisión forma parte del concepto de “ciudadanía universal”, que lo defiende el Régimen y que fue anexado en la Constitución. Esa norma dice que la “libre movilidad de todos los habitantes del planeta y el progresivo fin de la condición de extranjero como elemento transformador de las relaciones desiguales entre los países, especialmente norte-sur”.

Según publico El Comercio, en los dos últimos años llegaron más de dos millones de extranjeros. Sin embargo esta apertura ha ocasionado problemas secundarios. Uno de los más frecuentes es el de las bodas por conveniencia, para obtener la nacionalidad ecuatoriana. Es por esta razón que el gobierno ha propuesto a reformulación de la ley migratoria En 2008 el registro civil ecuatoriano registraba 1542 bodas entre extranjeros y ciudadanos ecuatorianos, un año más tarde esta cifra se elevó a 3309 matrimonios.

Para evitar esta situación, el Consejo Consultivo de Política Migratoria (conformado por delegados, el Ministerio de Gobierno, de Cancillería y Policía) resolvieron incluir como requisito obligatorio una visa de no inmigrante para contraer nupcias.

En caso que los extranjeros, transeúntes en Ecuador con intención de contraer matrimonio o registrar la unión de hecho en el país, con un ecuatoriano, previamente deberán tener esa visa. El documento tendrá un valor de US$230 y para conseguirlo se debe presentar documentos personales y certificados de los motivos de estadía en el país.

Para el presidente de la Comisión de Asuntos internacionales de la Asamblea, Fernando Bustamante, declaró que a pesar de los problemas en la regulación de las uniones maritales, la política migratoria del Ecuador es un ejemplo para el resto de países.