El Observador de Uruguay. Es probable que el 19 de junio de 2015 esté marcado como un día negro en el calendario del brasileño Marcelo Odebrecht, uno de los empresarios con más poder de Brasil y por entonces presidente del grupo constructor más grande de América Latina. Ese día, "el Príncipe" –como se lo apoda- fue detenido en el marco de la Operación Lava Jato por estar acusado de pagar sobornos a decenas de políticos para tener contratos con la estatal Petrobras.

Durante meses, Odebrecht se mantuvo en total silencio pese a los intentos de la Fiscalía de Brasil por que revelara a quiénes había sobornado. Hasta que finalmente cedió ante la oferta de rebajar diez años su condena, que era de casi 20, y cientos de implicados comenzaron a aparecer en una trama de corrupción que parece no terminar. A su vez, la empresa se comprometió a pagar una multa de US$2.600 millones a los gobiernos de Brasil, Estados Unidos y Suiza.

Tal era el tamaño de la maniobra delictiva que el grupo constructor había creado un departamento que se dedicaba solamente a mover dinero ilegal. Esa información se conoció luego de que, como su expresidente, 77 ejecutivos y ex ejecutivos de la firma accedieron al acuerdo de reducción de pena a cambio de información –conocido como delación premiada- y relataron el detalle de este mundo de corrupción y sobornos al que, en mayor o menor medida, están presuntamente vinculados varios países de América Latina.

Uruguay

Tal era el tamaño de la maniobra delictiva que el grupo constructor había creado un departamento que se dedicaba solamente a mover dinero ilegal.

Si bien Uruguay no aparece entre los 12 países en los que Odebrecht habría pagado coimas, el uruguayo Andrés Sanguinetti, apodado “Betingo”, fue clave en la construcción de la madeja de sobornos de la constructora brasileña. El medio hermano del ex presidente Julio María Sanguinetti, fue representante en Montevideo de la Banca Privada d' Andorra (BPA) entre 2006 y 2015.

Según declaró el ex abogado de la constructora, Rodrigo Durán, la BPA participó del sistema de sobornos que ideó la compañía para conseguir obras públicas en América Latina. Durán, quien ahora colabora con la Justicia española, señaló a una decena de empleados de BPA, entre los que se encuentra Sanguinetti.

La maniobra consistía en hacer crear sociedades a los implicados para que se hicieran pagos a través de testaferros, según informó el sitio Catalunya Press. Sanguinetti siempre se declaró inocente, pero en agosto de 2017 fue detenido y puesto en prisión domiciliaria luego de pagar una fianza de US$30 mil.

Meses después, Andorra pidió la extradición y en febrero fue a declarar a dicho país, donde quedó procesado con prisión.

Brasil

Bastante alarmada estaba Brasil por la operación Lava Jato –que investiga una megacausa de corrupción en la estatal Petrobras- cuando en junio de 2015 en el marco de ese operativo, la Policía federal detuvo a Marcelo Odebrecht, por ese entonces presidente del grupo constructor que lleva su apellido, y sin esperarlo desentraña otro escándalo con características muy parecidas.

Los hilos de la madeja que Odebretch utilizó para tejer en Brasil eran bastante gruesos. Entre 2007 y 2014, pagaron en coimas unos US$350 millones y tuvieron ingresos por contratos firmados de US$1900 milllones.

De los cientos de políticos salpicados por este escándalo, tres nombres pueden resumir su magnitud: los ex presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff y el actual presidente Michel Temer. Mientras Lula está cerca de ir a prisión por una condena que enfrenta de 12 años y un mes por corrupción y lavado de dinero, enfrenta cargos por los sobornos de la constructora y se dice inocente, y Rousseff fue citada a declarar como testigo.

Michel Temer es quien probablemente está menos tranquilo en Brasil por esta causa. El presidente fue mencionado más de 40 veces por quienes accedieron a dar información a la Justicia a cambio de beneficios en su condena y hace pocas semanas, el juez Edson Fachin, del Tribunal Supremo Federal (STF) autorizó a que su nombre sea incluido en la denuncia sobre las presuntas coimas al Movimiento Democrático Brasileño, partido político del jerarca.

 

Perú

Además del presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció este miércoles, hay tres expresidentes salpicados por los vínculos con Odebrecht. El ex presidente Ollanta Humala (2011 – 2016) fue acusado de recibir, por medio de su esposa Nadine Heredia, US$2,8 millones para la campaña electoral de manos de Odebrecht.

En mayo de 2017, el dueño de la empresa, Marcelo Odebrecht, confirmó la entrega del dinero. Dos meses después, Humala fue condenado junto a su esposa a 18 meses de prisión preventiva a la espera de la finalización de las investigaciones.

Alan García, presidente en dos períodos (1985 – 1990 y 2006 – 2011), no tiene sentencia en contra aún, pero hay fuertes indicios de que también habría sido parte de situaciones de soborno durante su presidencia. Entre otras polémicas, se lo acusa de recibir dinero de la constructora a cambio de beneficiarla en la licitación para la construcción de dos tramos de la línea 1 del metro de Lima.

Por su parte, el ex presidente Alejandro Toledo (2001 – 2006) fue acusado de recibir sobornos de la constructora para favorecerla en la licitación para la Carretera Interoceánica Sur que une Perú con Brasil. A Toledo se lo acusó de recibir US$20 millones de soborno y se le dictó prisión preventiva por 18 meses.

Actualmente existe un pedido de captura internacional, pues se encuentra prófugo en Estados Unidos.

 

Ecuador

La empresa Odebrecht asumió que pagó sobornos por US$33,5 millones en Ecuador, pero el procurador general estima que la cifra puede llegar hasta los US$50 millones. El exvicepresidente Jorge Glas es la figura pública más relevante implicada en este escándalo. Es acusado como responsable principal de un delito de asociación ilícita por recibir múltiples sobornos a cambio de otorgar grandes obras de infraestructura a la constructora.

“Glas articuló con José Conceição Santos- gerente de la constructora en Ecuador- la concesión de contratos públicos a cambio de pagos” consideró la Corte Nacional de Justicia. Entre los proyectos multimillonarios investigados en este proceso, hay una central hidroeléctrica y una refinería de la que solo se ha completado el saneamiento del terreno. Ambas pertenecen a sectores estratégicos, que estaban a cargo de Glas y en ambas se detectaron sobreprecios.

Pese a que en todo momento se declaró inocente, el 13 de diciembre de 2017 fue declarado culpable y condenado a seis años de prisión. El presidente Lenin Moreno anunció el 3 de enero la pérdida del cargo de vicepresidente para Glas por su ausencia de 90 días.

 

Panamá

El caso Odebrecht también hizo pie en Panamá. El principal involucrado en el escándalo es el ex presidente Ricardo Martinelli (2009-2014), detenido en Miami por haber recibido dinero de la empresa brasileña.

En julio de 2016, el CEO de Odebrecht, Marcelo Odebrecht, quien se declaró culpable, anunció que comprometería a Martinelli en el escándalo de los sobornos pagados por su empresa, según el diario O’Globo que tuvo acceso a la declaración.

Odebrecht se declaró culpable en una corte de Nueva York de haber pagado entre 2009 y 2012, US$6 millones a dos familiares de un alto funcionario del gobierno panameño que estaba vinculado a proyectos oficiales de infraestructura bajo el entendido de que le garantizaba a la compañía obtener el contrato.

El pago se hizo a firmas offshore señaladas por intermediarios del funcionario. De acuerdo con el diario Estadao, que citó la declaración del ex ejecutivo de Odebrecht, Luiz Eduardo Soarez, los familiares serían los hijos de Martinelli, Luis Enrique y Ricardo Alberto. Pero ambos han rechazado las acusaciones.

Pero Martinelli no es el único. La fiscalía de Panamá solicitó información sobre las cuentas del ex presidente Martín Torrijos para tratar de determinar posibles coimas de Odebrecht. Además, según medios locales, la posible entrada de dinero de Odebrecht en la campaña del actual presidente panameño, Juan Carlos Varela, también está siendo investigada.