Brasilia. Bajo un fuerte clima de tensión en Brasilia y de polarización en el resto del país, los 11 jueces del máximo tribunal brasileño retomarán este miércoles el juicio que decidirá si el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva irá en breve a la cárcel para cumplir una condena por corrupción.

Los jueces analizarán la petición presentada por la defensa del exmandatario para que permanezca en libertad hasta que se agoten todos los recursos posibles en todas las instancias judiciales, pese a que el Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (TRF-4) ya mantuvo en enero un fallo de primera instancia contra Lula y aumentó su sentencia a más de 12 años de cárcel.

El Supremo Tribunal Federal (STF), la máxima corte brasileña, decidió en 2016 que los acusados deben comenzar a cumplir con sus sentencias de prisión después de que el fallo se mantenga en una segunda instancia. Pero varios miembros de la corte están presionando para que se revise la decisión.

Investigadores de la llamada Operación Lava Jato (Lavado de Autos) en la que se enmarca el proceso contra Lula, destacan que la posibilidad del inicio del cumplimiento de la pena después de una condena en segunda instancia es esencial para la continuidad y el avance de las investigaciones.

La decisión del STF tiene lugar en medio de un fuerte clima de polarización en el país. Lula es líder en todas las encuestas sobre intención de voto de cara a las elecciones presidenciales de octubre.

Sobre la base de expresiones públicas, la expectativa es que cinco ministros voten por rechazar el recurso de Lula y otros cinco a favor de éste. La incógnita es la ministra Rosa Weber, cuyo voto es señalado como decisivo en este caso.

Un cercano a Lula dijo a Reuters que la apuesta es que la jueza Weber vote para conceder el habeas corpus al expresidente (2003-2010), que sigue siendo el político más popular de Brasil y que quiere volver a la presidencia.

Los jueces no tienen plazo para votar, por lo que no existe certeza de que el juicio concluya este miércoles.

La decisión del STF tiene lugar en medio de un fuerte clima de polarización en el país. Lula es líder en todas las encuestas sobre intención de voto de cara a las elecciones presidenciales de octubre.

Pero incluso si no termina en la cárcel, el exlíder sindical no puede presentarse para cargos públicos tras su condena por corrupción, acusado de recibir un departamento en la playa a cambio de ayudar a la constructora OAS a ganar contratos del Gobierno.