Lugansk, uno de los centros industriales de Ucrania, convocó este martes a un referendo por su independencia y anexión a Rusia, mientras Estados Unidos exigía a Moscú que deje de fomentar las rebeliones autonomistas.

Los delegados de la asamblea popular de Lugansk, zona del este del país con más de dos millones de habitantes, acordaron la consulta, siguiendo el ejemplo de las regiones orientales de Odesa y Donetsk, donde los pro rusos declararon la independencia, y de Crimea, que terminó anexándose a Rusia.

El referendo se celebrará en dos etapas. En la primera, el 11 de mayo, se decidirá si Lugansk se declara región autónoma de Ucrania y en la segunda, prevista para el 18 del mismo mes, si opta por la independencia o la anexión a Rusia, según explicó la agencia rusa Interfax.

El anuncio se produjo mientras los milicianos alzados en armas en contra del gobierno prooccidental de Kiev mantienen ocupados edificios públicos, entre ellos la sede del Servicio de Seguridad Ucraniano (SBU) en la capital regional, también llamada Lugansk.

Pocas horas antes, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, de visita en Kiev, instaba a Rusia a cumplir los acuerdos de Ginebra para dar una salida pacífica a la crisis de Ucrania.

"Es hora de que Rusia deje de hablar y empiece a actuar", afirmó Biden en Kiev tras reunirse con el primer ministro interino de Ucrania, Arseni Yatseniuk.

Tras señalar que su país no reconoce la anexión de Crimea a Rusia, medida apoyada en un masivo referendo, demandó que Moscú retire sus tropas a la frontera con Ucrania, dijo la agencia de noticias EFE.

Biden subrayó que si Moscú emprende más acciones consideradas provocativas, que alienten la independencia de otras regiones ucranianas, impulsará más sanciones contra Moscú.

El vicepresidente aseguró al gobierno prooccidental de Ucrania que su país está dispuesto a ayudar a la economía ucraniana. Pero, a la vez, advirtió que hay que combatir el "cáncer" de la corrupción.

Respecto a las elecciones presidenciales del 25 de mayo, Biden dijo que serán las más importantes en la historia del país y que Washington apoyará su celebración, según despacho de Europa Press.

Tras reconocer que Ucrania se enfrenta a amenazas humillantes y problemas desalentadores, transmitió la disposición de Washington a ayudar a sus dirigentes a aprovechar la oportunidad de crear la unidad nacional.

Por su parte, el presidente interino Alexander Turchinov, quien también se reunió con Biden, le aseguró que su país desea una gran renovación institucional, pero acusó a Rusia de entorpecer la estabilización y de no cumplir con los acuerdos de Ginebra.

"Lamentablemente, Rusia y sus unidades especiales terroristas que se encuentran en Ucrania no van a cumplir los acuerdos alcanzados en Ginebra", afirmó Turchinov durante la reunión con Biden, según declaró a la prensa.

Entre las decisiones aprobadas en Ginebra por Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y Ucrania está el desarme de los grupos paramilitares del país y el abandono de los edificios y plazas ocupadas. Rusia exige que también entreguen las armas las agrupaciones ultra derechistas cercanas al gobierno interino.

Por su lado, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) pidió a Kiev que también ponga en práctica el acuerdo de la semana pasada.

El presidente del organismo, el suizo Didier Burkhalter, señaló en Viena que las autoridades ucranianas tienen que "redoblar sus esfuerzos para planificar, preparar y comenzar con la puesta en práctica" del convenio.

Desde Moscú, el primer ministro de Rusia, Dmitri Medvedev, hizo caso omiso a los reclamos occidentales y prometió a sus ciudadanos que no sufrirán las consecuencias de las sanciones adoptadas contra el país por la crisis ucraniana.

"¿Serán afectados nuestros ciudadanos por esas cacareadas sanciones? No permitiremos que nuestros ciudadanos se conviertan en rehenes de juegos políticos", dijo Medvedev ante la Duma del Estado, la cámara de diputados.

El premier destacó que su gobierno cumplirá con todas las obligaciones sociales, independientemente de la coyuntura exterior y de las dificultades que puedan surgir para la economía del país.

"Nuestras prioridades se mantienen inalterables: aumentar las pensiones, elevar los salarios de los empleados públicos, modernizar la educación y la sanidad, y los programas de construcción de viviendas", declaró.

El primer ministro aseguró que los sectores de la industria rusa que pudieran verse afectados por una eventual restricción de la cooperación internacional recibirán el respaldo del Estado.

"La industria nacional, en particular los sectores que dependen de suministros de otros países tendrán el apoyo necesario del gobierno", manifestó.

"A las declaraciones responderemos con declaraciones y a las acciones, con acciones, pero de una manera muy sopesada", dijo Medvedev.

El jefe del gobierno ruso fue categórico al afirmar que la defensa la seguridad del país de ninguna manera se verá afectada por acciones hostiles, provengan de donde provengan.

"El sector de la Defensa siempre fue nuestro orgullo nacional y en los últimos años la industria militar ha retomado el vuelo. No permitiremos que se debilite por algunas acciones inamistosas", subrayó.