Tokio. La frágil tregua política posterior al desastre natural en Japón se terminó este jueves cuando el jefe del principal partido de la oposición pidió que el impopular primer ministro Naoto Kan dimitiera por su gestión de la catástrofe y de la posterior crisis nuclear.

En la dañada planta nuclear de Fukushima Daiichi en el noreste del país, los ingenieros seguían intentando encontrar una nueva forma de enfriar uno de los seis reactores afectados debido a que una gran cantidad de agua radiactiva impedía a los trabajadores alcanzar el sistema de refrigeración interno destruido por el tsunami del 11 de marzo para reconectarlo.

Kan, cuyo respaldo público se sitúa en torno al 30%, había buscado una gran coalición para ayudar al país a recuperarse de su peor desastre natural de la historia y aprobar leyes para pagar el mayor plan de reconstrucción nacional desde la Segunda Guerra Mundial.

El Partido Democrático de Kan controla la cámara baja del Parlamento pero necesita la ayuda de la oposición para aprobar las leyes, porque no tiene mayoría en la cámara alta, que puede bloquear la nueva legislación.

Pero el jefe de la principal formación opositora, el Partido Liberal Democrático (PLD) - que la semana pasada se negó a respaldar al Gobierno - pidió el jueves a Kan que se marche.

"Ha llegado la hora de que decida (el primer ministro) si se va o se queda", dijo la agencia de noticias Kyodo citando a Sadakazu Tanigaki en una rueda de prensa.

Las declaraciones de Tanigaki reflejan la postura de muchos en su partido conservador que quieren que Kan dimita como precondición para cualquier coalición, así como la esperanza de que las críticas a Kan dentro de su propio Partido Democrático cobren fuerza después de que el influyente miembro del partido Ichiro Ozawa censurara al primer ministro por su gestión de la crisis.

El presidente de la Cámara Alta, Takeo Nishioka, un conocido detractor de Kan, también pidió la renuncia de Kan, dijo Kyodo.

Sin embargo, no es probable que Kan, que asumió el poder como el quinto líder de Japón desde 2006 el pasado junio, vaya a renunciar tan fácilmente, y la oposición puede arriesgarse a una lluvia de críticas si trata de meter en una batalla política los presupuestos del desastre, dijeron analistas.

"Kan probablemente ignorará esto (la petición de dimisión)", dijo Koichi Nakano, un profesor en la Universidad de Sophia. "Si pensaran en los intereses nacionales, ¿harían esto ahora?".