Agradecida se despidió de Chile la Presidenta argentina Cristina Fernández. El motivo de su alegría: “Los chilenos me gritaron las Malvinas son argentinas", contó orgullosa en la declaración a la prensa conjunta que puso punto final a su visita de menos de 24 horas, la primera al exterior de su segundo mandato.

Fernández sostuvo con su anfitrión, el Presidente Sebastián Piñera, una reunión que se extendió por cerca de dos horas y media en La Moneda. Tras la bilateral, ambos pasaron al Patio de Las Camelias para la firma de seis convenios bilaterales en materias de reconocimiento de títulos profesionales, donación de órganos, investigación en medicamentos, integración física, cooperación entre gobernadores e intendentes chilenos y argentinos, y un trabajo conjunto entre la Gerdanmería trasandina y la Policía de Investigaciones (PDI) de nuestro país.

En su declaración a la prensa, Piñera partió con un elogioso balance del estado de las relaciones entre los dos países,  poniendo el foco exclusivamente en la integración bilateral.

"Lo que queremos hacer es derrumbar todas las fronteras que Dios y los hombres hemos interpuesto entre nuestros países. La cordillera de los Andes muchos creen que nos separan, pero nosotros podemos transformarla en un punto de unidad, y a eso apuntan los proyectos de integración", aseveró.

Sin embargo, el presidente chileno no hizo mención a temas como las Malvinas, las trabas comerciales que reclaman los empresarios nacionales, y el caso Apablaza.

A su turno, Cristina Fernández  coincidió con Piñera, al subrayar el trabajo desarrollado en materia de integración, y mencionó las ventajas de los convenios bilaterales suscritos.

"Los acuerdos que hemos firmado no van a ser los últimos ni los primeros, sino que son una larga marcha que vamos construyendo muy minuciosamente en todos los caminos de integración”, sostuvo, destacando el relacionado a la donación de órganos.

Pero también se dio tiempo para agradecer la acogida en Chile, sobre todo de la gente "de la calle", como constató en la Alameda, donde dejó unas ofrendas florales ante los monumentos a Bernardo O'Higgins y José de San Martín, en la Alameda.

Al finalizar, aludió al tema Malvinas, al agracecer con un "abrazo enorme a todo el pueblo chileno, a su afecto y cariño especialmente a muchas de sus mujeres que me dijeron cosas muy lindas, y a los chilenos que me gritaron que las Malvinas son argentinas".

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