Buenos Aires. La presidenta Cristina Fernández confirmó su cómodo liderazgo en la carrera electoral de Argentina al obtener un aplastante 50% de los votos en las primarias de este domingo, posicionándose para ganar un nuevo mandato en los comicios 1,de octubre.

Lejos de la mandataria, el diputado socialdemócrata Ricardo Alfonsín y el peronista opositor y ex presidente Eduardo Duhalde disputaban palmo a palmo el segundo lugar con un 12,1% cada uno, según un lento conteo que en la madrugada del lunes llevaba computado un 93,3% de las mesas.

La gran votación obtenida por la mandataria junto con un fragmentado voto opositor, encaminaban al oficialismo peronista -que prometió profundizar sus políticas intervencionistas- a ganar un nuevo mandato de cuatro años en los comicios de octubre sin necesidad de un balotaje, según analistas.

"Con casi un 50% de los votos (Fernández) va camino a ganar en la primera vuelta. Además, el escenario de la oposición es muy complejo. Parece difícil, con tanta paridad, que algún dirigente opositor pueda concentrar el voto anti-Kirchner (anti-Gobierno)", dijo a Reuters Mariel Fornoni, directora de la consultora Management & Fit.

Fernández, de 58 años, ganó la votación en 23 de las 24 unidades federativas de Argentina, obteniendo ventaja tanto en las grandes ciudades como en los distritos con mucho voto rural.

Este resultado muestra "la recuperación de los votos de sectores medios y de pequeños y medianos productores agropecuarios", dijo el sociólogo Artemio López, de la consultora Equis.

Gran parte de la clase media del país le había dado la espalda a Fernández en los comicios de medio término del 2009. Y el poderoso sector agrícola, puntal de la economía local, se había rebelado contra su Gobierno en el 2008, cuando resistió con paros y movilizaciones un alza de impuestos.

En medio de la dispersión del voto opositor, el socialista Hermes Binner obtenía un 10,3% de los sufragios.

La oposición esperaba que los votos contra el Gobierno confluyan hacia el postulante que quede mejor posicionado en la primaria, pero la paridad en los resultados de sus candidatos complicó esa estrategia.

"Esto descoloca a la oposición", dijo la analista política Doris Capurro.

Camino al triunfo

La presidenta Fernández agradeció a la militancia que la vivó en el lujoso hotel de Buenos Aires, donde siguió el escrutinio junto a su hija Florencia. Además evocó el legado de su fallecido esposo y antecesor, Néstor Kirchner, que fue también su mentor político.

"Este reconocimiento de la sociedad es un reconocimiento al trabajo, al esfuerzo, a lo que hemos hecho en estos ocho años", dijo Fernández emocionada.

Las primarias -para las que estaban inscriptos unos 29 millones de votantes que concurrieron masivamente a las urnas- fueron organizadas para elegir los candidatos que competirán por la presidencia y otros cargos el 23 de octubre.

Los postulantes que no lograron un piso de un 1,5% de los sufragios quedaron eliminados de la carrera.

De los diez precandidatos presidenciales que se presentaron en las primarias, siete obtuvieron el piso necesario de votos para presentarse en octubre.

El oficialismo hizo una elección muy superior a la que aspiraba. Antes de la primaria, apuntaba a lograr al menos un 40 por ciento de los votos, cifra que le permitiría ganar en primera vuelta los comicios con una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales sobre el candidato en segundo lugar.

Dirigentes opositores reconocieron que, tras la primaria, el panorama se tornaba más complicado para disputarle el poder a Fernández, quien, pese al amplio favoritismo con el que empieza su campaña electoral, pidió "mucha humildad" a sus seguidores.

"Quiero también hacer una gran convocatoria a todos los argentinos y a todas las fuerzas políticas porque el mundo es un gran tembladeral y los argentinos, no el Gobierno, los argentinos, nuestro país, necesitan una sociedad unida", indicó la mandataria.

Los seguidores de Fernández festejaron la victoria política cantando y batiendo banderas con su nombre y con imágenes de Eva Perón, el guerrillero argentino-cubano Ernesto "Che" Guevara y Kirchner.

"Para Cristina, la reelección", gritaban.

La gestión de Fernández cuenta con una amplia aprobación popular gracias a un fuerte crecimiento económico que tiene en una alta inflación uno de sus puntos débiles.

El intervencionismo en los mercados agrícolas también provoca quejas de productores y de opositores.