Buenos Aires. A su regreso de Seúl, donde desde este jueves participará de la cumbre del G-20, Cristina de Kirchner les encargó a colaboradores de confianza una misión específica. Quiere reunirse con empresarios para conocer de boca de ellos cuáles son las críticas que tienen de la economía. El listado deberá estar formado por empresarios que no necesariamente figuran dentro del elenco oficial que puebla los actos del kirchnerismo, sino por aquellos que, «de buena fe», según la definición de una fuente del gobierno, plantean dudas sobre el funcionamiento del «modelo».

“La Presidenta quiere escuchar qué piensan y por qué existe el rumor de que hacia afuera hablan bien del Ejecutivo, pero hacia adentro critican, pese a ganar mucho dinero”, aseguraba este lunes la fuente a Ámbito, uno de los funcionarios que tendrán la tarea desde este martes de confeccionar el listado final. Luego, la propia Cristina marcará los representantes de las compañías que serán luego invitados, sin condicionamientos previos. La intención de la jefa de Estado es conocer la visión de los responsables de tomar decisiones de inversión. Para el gobierno, el alza de los precios y de los costos internos se debe fundamentalmente a la falta de aumento de la oferta para abastecer a la demanda creciente por el incremento del consumo y que sólo con una mayor apuesta de las empresas puede enfrentarse este cuello de botella. No cree la jefa de Estado que el problema más importante de la economía argentina (el alza de precios, aunque no lo refleje el INDEC) se deba a un aumento de la base monetaria y, menos, de los aumentos salariales. Siguiendo esta visión, quiere hablar con los empresarios para conocer cuál es el motivo para no acompañar con inversiones el crecimiento del consumo interno y de la economía en general.

Cristina de Kirchner quiere hablar también de otra cuestión fundamental: el tipo de cambio. Sucede que son varios los que hablan de pérdida de competitividad, fruto del aumento de los costos y del retraso cambiario. Desde el gobierno se considera que esto último no es un problema, pero quiere conocer la opinión de los empresarios y saber cómo ven ellos la situación.

“Quiere discutir de economía. Hablar de los sectores. Conocer cuáles son las críticas y debatir con ellos”, aseguró la fuente oficial.

Tampoco creen en el ejecutivo que deban ser un problema serio para las empresas los proyectos que desde la CGT de Hugo Moyano se impulsan en el Congreso, incluyendo la posibilidad de que se distribuya parte de las ganancias entre los trabajadores y tampoco la posibilidad de aumentar la responsabilidad de las grandes compañías ante las tercerizaciones de servicios.

Entre los sectores donde se buscarán los concurrentes figurarán automotrices, siderúrgicas, fabricantes de productos de consumo masivo, alimentos, bebidas y responsables de las grandes cadenas de híper y supermercados. En principio, no habría banqueros o representantes de empresas de servicios (incluyendo privatizadas), en las citaciones. Desde el oficialismo se cree que el problema, si lo hay, estaría en la industria y en la producción. En todos los casos, el llamado sería individual y previo estudio del interlocutor.

Según la interpretación oficial, la intención de Cristina es comenzar a mejorar la relación con los empresarios, pensando no sólo en un mejor clima de negocios hacia las elecciones de 2011, sino pensando en lo que deberá ser un «aggiornamiento» del modelo.