Beirut. La Cruz Roja entregó el domingo ayuda vital en los alrededores del distrito de Baba Amro, en la ciudad siria de Homs, pero las tropas del Ejército impidieron que el organismo ingresara a una zona que hasta sólo unos días era un bastión rebelde.

En un indicio más de que los civiles están atrapados en el conflicto, unos 2.000 sirios han huido hacia el vecino Líbano, dijo la Agencia para los Refugiados de la ONU (Acnur).

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) dijo que las fuerzas de tierra de Siria habían impedido su ingreso al distrito de Baba Amro a pesar de recibir el permiso del Gobierno, una medida que según los activistas busca impedir que los trabajadores de ayuda sean testigos de las "masacres" del Ejército.

"Tenemos luz verde, la esperanza de entrar, esperamos que hoy (domingo) sea el día", dijo el portavoz de la sede en Damasco del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Saleh Dabbakeh, negándose a dar más detalles sobre lo que dijo eran conversaciones confidenciales con funcionarios sirios.

"Estamos muy preocupados por la gente de Baba Amro", dijo Dabbakeh, refiriéndose a una zona de Homs que se encuentra aislada.

Después de un mes de bombardeos por parte de las fuerzas del presidente Bashar al-Assad, el hambre y los heridos aumentan en Homs.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, dijo el viernes que había recibido "informes espeluznantes" respecto a que las tropas estaban ejecutando y torturando a la gente en Homs después de que insurgentes abandonaron sus posiciones.

La ciudad fronteriza de Qusair, al sur de Homs, fue objeto de bombardeos por parte de las fuerzas gubernamentales, por lo que los residentes se han visto obligados a huir a pie a la vecina Líbano, dijo un testigo.

"La gente dijo que se quedaba en casa y de repente comenzó el bombardeo, y huyeron. Ellos me dijeron que esto es un depósito de bombardeos y disparos", dijo a Reuters el reportero Afif Diab hablando desde la frontera.

Las explosiones se oían desde la frontera libanesa, que está a 12 kilómetros de Qusair.

"Entre 1.000 y 2.000 (sirios) están en proceso de llegar desde Siria al Líbano", dijo a Reuters el segundo máximo representante del ACNUR en el Líbano, Jean-Paul Cavalieri.

Los activistas también informaron de intensos bombardeos en la ciudad de Rastan, al norte de Homs, donde los rebeldes han estado ocultos.

"Los residentes me dijeron que los bombardeos comenzaron temprano esta mañana, poco después de que helicópteros y avionetas fueran vistas sobre la ciudad", dijo Rami Abdelrahman, director del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña

Enfrentamientos entre el opositor Ejército de Siria Libre y las tropas del Gobierno se registraron también en Jebel al-Zawiya, en el norte del país.

Protestas en Beirut. La comunidad internacional se ha mostrado impotente para detener la matanza en Siria, donde la represión de las protestas inicialmente pacíficas contra el Gobierno de Assad provocó una insurrección de los desertores del Ejército y otros grupos.

El Gobierno dice que está luchando contra "terroristas" apoyados por el extranjero, a los que acusa de matar a cientos de soldados y policías en todo el país.

Naciones Unidas dice que las fuerzas de seguridad sirias han matado a más de 7.500 civiles desde que se inició en marzo pasado la revuelta contra la familia Assad, en el poder hace cuatro décadas.

En el vecino Líbano, cientos de soldados y decenas de camiones militares y jeeps bloquearon el centro de Beirut durante unas protestas a favor y en contra de Assad, perteneciente a la secta alauita, una rama del islam chií.

El Líbano está formado principalmente por chiíes, sunitas y cristianos, y es el hogar del poderoso grupo militante chií Hezbollah, que es respaldado por Irán.

Los estados árabes sunitas Qatar y Arabia Saudita buscan la caída de Assad, e incluso han sugerido armar a opositores del mandatario.

"Sacrificamos nuestra sangre y alma por ti, Bashar", gritaban un grupo de unas 500 partidarios de Assad. Algunos portaban fotos del rey Abdullah de Arabia Saudita, a las cuales le lanzaron zapatos.

En tanto, en otro sector, un grupo de similar magnitud conformado por opositores a Assad gritaba: "Sacrificamos nuestra sangre y alma por ti, Homs".

Turquía, ex aliado de Siria, dijo que Assad era culpable de "crímenes de guerra", mientras que China, que hasta ahora ha apoyado a Assad, dijo que era "muy preocupante que la situación en Siria siga siendo grave".

China, que junto con Rusia ha vetado en dos ocasiones resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU condenando a Damasco, instó al Gobierno y los rebeldes a poner fin a la violencia y comenzar las negociaciones, pero una vez más dijo que se oponía la intervención militar extranjera.

"Nos oponemos a cualquier interferencia en los asuntos internos de Siria bajo el pretexto de asuntos humanitarios", dijo un comunicado de la cancillería difundido por la agencia de noticias Xinhua.