El canciller cubano, Bruno Rodríguez, dijo el viernes que sería "lamentable" que se politicen incidentes que Estados Unidos dice que causaron problemas físicos a sus diplomáticos en La Habana.

Cuba ha negado cualquier participación y Washington no ha culpado a La Habana, pero el secretario de Estado, Rex Tillerson, dijo el domingo que como respuesta su país podría cerrar la embajada estadounidense en la isla.

En un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Rodríguez dijo que las máximas autoridades del gobierno habían ordenado investigar el misterioso problema que amenaza la frágil distensión entre ambos exenemigos de la Guerra Fría.

"Cuba jamás ha perpetrado ni perpetrará acciones de esta naturaleza; ni ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros con ese propósito", señaló el jefe de la diplomacia cubana.

"Sería lamentable que se politice un asunto de la naturaleza descrita", dijo Rodríguez.

Estados Unidos sostiene que los incidentes han causado síntomas de pérdida de audición, nauseas, mareos y otros daños cerebrales leves a 21 diplomáticos de su país en la isla.

Funcionarios canadienses dijeron que también algunos de sus diplomáticos fueron afectados.

Medios estatales en Cuba escribieron esta semana que los más interesados en un deterioro de las relaciones diplomáticas bilaterales era un grupo de republicanos ultraconservadores y anticubanos radicados en Florida, encabezados por el senador Marco Rubio.

Rubio ayudó a fomentar la nueva política hacia Cuba anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que revierte en parte el acercamiento emprendido por el exmandatario democrata Barack Obama.

Rodríguez señaló en su discurso que "la investigación para esclarecer este asunto sigue en curso y para llevarla a término será esencial la efectiva cooperación de las autoridades estadounidenses". Una investigación de Estados Unidos, Canadá y Cuba no ha encontrado ningún resultado hasta el momento.