La Habana. Cientos de miles de cubanos desfilaron este sábado para conmemorar el Día del Trabajo, en una marcha convocada por el Gobierno de Raúl Castro para rechazar recientes críticas internacionales sobre los derechos humanos.

El desfile llega en momentos en que el Gobierno cubano sostiene que está siendo "acosado por una andanada de calumnias y tergiversaciones" por parte de Estados Unidos y Europa, tras la muerte en febrero del disidente Orlando Zapata por una huelga de hambre de 85 días.

"!No cederemos jamás al chantaje! !Viva Cuba libre!", dice en su portada el periódico oficial Granma.

La televisión estatal cubana mostró imágenes del desfile en la oriental provincia de Santiago de Cuba, la segunda ciudad más importante del país y donde comenzaron las marchas, unos 870 kilómetros al este de La Habana.

En La Habana, miles de trabajadores fueron convocados por sus centros de trabajo para asistir a la marcha.

Muchos empleados estatales se concentraron desde muy temprano, vistiendo camisetas rojas, azules o rojas y pequeñas banderas cubanas que fueron distribuidas por las empresas el viernes.

Algunos cubanos portaban carteles en que se podía leer: "!Por la patria, unidos! o "!Aquí no se rinde nadie!".

"La campaña contra Cuba nos radicaliza más y demuestra la debilidad y la impotencia del imperialismo yanqui", dijo a Reuters Facundo Vergara, un empleado de comercio de 72 años, mientras esperaba que comenzara el desfile en el centro de La Habana.

“Enérgica y firme respuesta”. Raúl Castro, vestido con camisa blanca y usando un sombrero en lugar de su uniforme de militar, presenció la marcha desde los pies del monumento al héroe de la independencia, José Martí, en la Plaza de la Revolución.

Desde allí, el secretario de la estatal Central de Trabajadores de Cuba, Salvador Valdés Mesa, abrió con un breve discurso el desfile en La Habana.

Valdés Mesa dijo que las marchas de este sábado eran "la más enérgica y firme respuesta a los que, desde los centros de poder en Estados Unidos y la Unión Europea, secundados por grupúsculos mercenarios internos, intentan desacreditarnos con falsas calumnias fruto de su odio ancestral".

Medios y autoridades de la isla han rechazado en los últimos meses las críticas internacionales por el desempeño de Cuba en materia de derechos humanos, tras la muerte de Zapata y el ayuno de más de dos meses del disidente Guillermo Fariñas para pedir la liberación de unos 26 presos políticos enfermos.

Cuba ha dicho que no es responsable por la muerte de Zapata ni por el posible desenlace fatal de Fariñas, que está siendo alimentado por vía intravenosa en un hospital de la ciudad de Santa Clara, unos 270 kilómetros al este de La Habana.

El Gobierno cubano aprovechó también la marcha del Día del Trabajo para reforzar su mensaje económico sobre lo que ha llamado la "actualización" del modelo socialista, que incluye reducir al menos un millón de puestos de trabajo estatales.

"Si queremos avanzar y elevar el nivel de la población y mantener e incluso mejorar racionalmente lo alcanzado en terrenos como la salud, la educación, la seguridad y asistencia social, tendremos que compartir carencias y los esfuerzos por vencerlas", dijo Valdés Mesa en su discurso.

El Gobierno de Raúl Castro, que reemplazó en la presidencia de Cuba a su enfermo hermano Fidel hace dos años, reconoció que los salarios estatales no alcanzan para llegar a fin de mes, pero dijo que el país no puede gastar más de lo que produce.

Desde que asumió la presidencia en 2008, Castro ha instado a los cubanos a producir más e intentó cortar el paternalismo estatal, reduciendo subsidios que su Gobierno considera "insostenibles".

"La Revolución no dejará a nadie desamparado, luchará por crear las condiciones para que todos los cubanos tengan empleos dignos", dijo Castro al clausurar un congreso de los jóvenes comunistas en abril.

"Pero no se trata de que el Estado se encargue de ubicar a cada uno tras varias ofertas laborales (...) continuar gastando por encima de los ingresos sencillamente equivale a comernos el futuro y poner en riesgo la supervivencia misma de la Revolución", agregó.