La Habana. Disidentes cubanos denunciaron este miércoles detenciones y amenazas para impedir que conmemoren el primer aniversario de la muerte del preso Orlando Zapata, considerado un "mártir" por la oposición al gobierno comunista.

Su muerte el 23 de febrero del 2010, después de casi tres meses en huelga de hambre, elevó la presión internacional sobre Cuba y llevó al presidente Raúl Castro a pactar con la Iglesia Católica la liberación de medio centenar de presos políticos.

"Hasta ayer (martes) en la tarde al menos 40 opositores fueron detenidos preventivamente para que no participen en la recordación de Zapata", dijo el líder de la Comisión Cubana de Derechos Humanos, Elizardo Sánchez.

"Y se han producido además alrededor de medio centenar de arrestos domiciliarios ilegales. Es decir, la advertencia de las autoridades policiales de la prohibición de salir a la calle", añadió.

Zapata, un albañil convertido a disidente mientras cumplía condena por delitos comunes, se transformó en un símbolo para la oposición cubana.

Tras su muerte las autoridades han liberado a 46 presos políticos reclamados por Amnistía Internacional, la mayoría a condición de que se exiliaran en España.

Seis que se niegan a marcharse permanecen tras las rejas, aunque la Iglesia Católica asegura que serán excarcelados.

Las liberaciones fueron aplaudidas por Estados Unidos y la Unión Europea, que ven la existencia de presos políticos como un obstáculo para normalizar sus relaciones con Cuba.

Cuba dice que los disidentes son "mercenarios" a sueldo de su enemigo Estados Unidos y los presos políticos delincuentes comunes.

El presidente Castro advirtió que pese a las liberaciones no tolerará manifestaciones públicas.

El disidente Guillermo Fariñas, quien luego de la muerte de Zapata emprendió una huelga de hambre de más de cuatro meses que multiplicó la presión sobre el Gobierno cubano, dijo que estaba "sitiado" por la policía en su casa de Santa Clara, 270 kilómetros al este de La Habana.

"Ayer vino un capitán y me advirtió que no se iba a permitir ningún tipo de actividad, ni dentro de las casas ni fuera. (Dijo) que esto no iba a ser una ficha más en el dominó de las manifestaciones en Medio Oriente", dijo por teléfono.

Pero las autoridades permitieron en cambio que la madre de Zapata, detenida la semana pasada durante unas horas tras una discusión con la policía, y una decena de familiares marcharan hasta la tumba de su hijo en el cementerio de Banes, 800 kilómetros al este de la capital.

"Le estamos poniendo flores, le cantamos el himno nacional con la bandera cubana cerca a la tumba y estamos pidiendo por el espíritu y el alma de él", dijo su madre Reina Luisa Tamayo por teléfono a Reuters.

"También pedimos por la libertad y la democracia del pueblo cubano", agregó.