La Habana. Un especialista cubano refutó la posibilidad de legalizar en la isla la marihuana, la droga ilícita más consumida en el mundo, al considerarla una "droga dura".

En declaraciones difundidas este viernes en el diario oficial "Granma", el presidente de la Comisión Nacional de Etica Médica, Ricardo González, explicó que la marihuana se incluye, junto al alcohol y otras sustancias, entre las primeras sustancias psicoactivas capaces de transformar de manera notable el comportamiento humano.

"Es la marihuana -aún más que el uso no social de alcohol- el verdadero prototipo de la metáfora de la 'ruleta rusa' en el que nadie puede saber con certeza cuando la bala cae en la recámara, y si ello sucede, sus efectos son habitualmente mortales", apuntó.

Al refutar argumentos sobre las propiedades terapéuticas atribuidas a la planta, el experto subrayó que existen "suficientes" informaciones científicas actualizadas sobre el desencadenamiento de esquizofrenia, deterioro cognitivo, acción cancerígena y violencia sorpresiva de la marihuana.

"Quienes proponen la legalización no pueden, por su perfil profesional, valorar la repercusión en el hogar, laboral y comunitaria de los efectos cerebrales de esta droga, al bloquear el cerebro racional y liberar las estructuras y funciones más primitivas", dijo.

Agregó que la marihuana, al igual que el tabaco, las bebidas alcohólicas y todas las drogas duras, no son principios activos aislados y purificados, sino mezclas de cientos de productos químicos con efectos diferentes, muchas veces opuestos y habitualmente dañinos.

González enfatizó que el uso indebido de estas sustancias implica una "profunda" degradación moral aguda, con posibilidades de "cronificarse", y de rango individual, pero con potencialidades de generalización que la convertirían en un "fenómeno macrosocial de muy alta relevancia".

El Código Penal cubano condena las actividades ilícitas de producción, venta, demanda, tráfico, distribución y tenencia de drogas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas y otras de efectos similares, con sanciones de hasta 30 años de prisión o la pena de muerte.

Cuba es firmante de la Convención Unica de Estupefacientes (1961), del Convenio de Sustancias Psicotrópicas (1971) y de la Convención Unica de Estupefacientes y Psicotrópicos (1988), todos de la Organización de Naciones Unidas.