La Habana. Al menos seis personas de un poco conocido grupo opositor fueron detenidas este jueves al exclamar consignas antigubernamentales en la tradicional ceremonia religiosa de la Virgen de la Caridad del Cobre, considerada la Patrona de Cuba.

Miles de cubanos recorrieron varias calles de La Habana con la imagen de la virgen, mientras la policía arremetió contra varios disidentes que mostraban carteles en los que se podía leer "libertad" y exclamaban "liberen a los presos políticos".

La policía detuvo a los disidentes en medio de empujones y forcejeos y separó a los opositores esposados de la procesión en medio de cánticos religiosos.

"Este pueblo es hijo de la Caridad del Cobre y no vamos a permitir que estas personas le falten el respeto así", dijo María González, que vestía una camiseta amarilla, el color característico de la Virgen.

Como ocurre cada año, la procesión partió en la tarde del jueves desde el templo de la Caridad del Cobre, en el centro de La Habana, donde los cubanos unidos por la devoción lanzaban flores a la Virgen y pedían por la paz y la felicidad de sus familias.

El grupo disidente de las Damas de Blanco, familiares de ex presos políticos liberados en 2010, dijo el jueves que varias de sus miembros, entre ellas una de sus líderes Laura Pollán, fueron detenidas por la policía cuando se disponían a abandonar el Santuario del Cobre, en Santiago de Cuba, a unos 900 kilómetros de La Habana, a donde asistieron a una misa.

En La Habana, Berta Soler, otra de las Damas de Blanco, dijo a Reuters por teléfono que "marcharon calladitas detrás de la Virgen de la Caridad sin incidentes por todo el respeto que se merece nuestra Virgen".

Cuba, que considera a los disidentes asalariados al servicio de su enemigo Estados Unidos, divulgó el jueves un reportaje en la televisión local en el que acusa a las Damas de Blanco de provocar desórdenes para "justificar agresiones" contra el país.

Las Damas de Blanco han pedido a la Iglesia que interceda ante las autoridades para frenar lo que describen como actos de violencia, aunque la jerarquía católica dijo recientemente que "el Gobierno cubano" le comunicó que no ha dado "la orden de agredir a estas personas".

Las procesiones, vetadas en la década de 1960, fueron restablecidas en ocasión de la visita del Papa Juan Pablo II en 1998 a Cuba, cuando las difíciles relaciones entre el Gobierno Fidel Castro y la jerarquía católica comenzaron una etapa de cohabitación.