La Habana. Cuba presentó este lunes fragmentos del interrogatorio a un salvadoreño preso por terrorismo que conecta al ex agente de la CIA, Luis Posada Carriles, con una serie de atentados contra instalaciones turísticas en la década de 1990.

En el primer programa de una serie que será transmitida esta semana por la televisión estatal cubana, Francisco Chávez Abarca, arrestado en julio en Venezuela y extraditado a Cuba, cuenta que fue reclutado por Posada Carriles en San Salvador.

"Me empiezan a enseñar formalmente cómo es la fabricación de una bomba, cómo se colocan las cosas", dice el salvadoreño en un programa conducido por dos oficiales de la Seguridad del Estado cubana.

"Posaba se alardeaba de que cada cosa que él hacía pedía permiso (...) decía de que él le pedía permiso a la CIA", añadió Chávez Abarca.

Posada Carriles, acusado de tramar un atentado en 1976 contra un avión comercial cubano en el que murieron sus 73 ocupantes y numerosos atentados fallidos contra Fidel Castro, es el enemigo público número uno de Cuba.

El ex agente de la CIA admitió en 1998 al diario The New York Times su papel como el organizador de la ola de ataques contra instalaciones turísticas en Cuba en 1997 que cobraron la vida de un turista italiano.

Dijo además que había contado con el apoyo de la Fundación Nacional Cubano Americana, un poderoso grupo de exiliados en Miami.

Cuba reclama la extradición de Posada Carriles de Estados Unidos, a donde el agente de 82 años ingresó ilegalmente en el 2005.

En el programa de la televisión cubana, Chávez Abarca es presentado como el coordinador de una célula centroamericana reclutada y dirigida por Posada Carriles.

"A mí me pagaban por bomba que explotaba", dice el salvadoreño, a quien se ve participando en la reconstrucción de un atentado perpetrado en 1997 en la discoteca del hotel Meliá Cohíba de La Habana.

Además son interrogados Raúl Cruz León y Otto René Rodríguez, otros dos salvadoreños condenados a muerte en Cuba por la misma ola de atentados.

El programa "Las Razones de Cuba" justifica además las tareas de inteligencia que cinco agentes cubanos realizaban en Estados Unidos cuando fueron arrestados en 1998 y condenados a largas penas de prisión por espionaje.

Cuba asegura que sus agentes no espiaban objetivos de Estados Unidos, sino que infiltraban a grupos de exiliados violentos para prevenir atentados como los atribuidos a Posada Carriles y Chávez Abarca.

La Habana dice que son inocentes y exige su liberación.