La Habana. Cuba continúa liberando presos políticos a condición de que se marchen del país, ofreciendo la opción del exilio ahora también a algunos disidentes en libertad condicional para, según ellos, deshacerse de la oposición.

La inminente liberación de tres presos que no estaban en la lista de los 52 pactados en julio con la Iglesia Católica, sugiere que el presidente Raúl Castro seguirá vaciando celdas.

En los últimos días las autoridades ofrecieron además la salida de Cuba a siete disidentes que están en libertad condicional, entre ellos el economista Oscar Espinosa Chepe.

"Nos dijeron que habían decidido darnos la salida definitiva del país. Les dijimos que no teníamos interés", dijo Espinosa a Reuters.

"Es evidente que lo que quieren es liberarse de nosotros", añadió.

Las autoridades comunistas de Cuba consideran que Espinosa Chepe y otros disidentes son "mercenarios" a sueldo de su enemigo Estados Unidos.

Al permitirles viajar al extranjero sin boleto de regreso, el gobierno se está deshaciendo de parte de la oposición, según disidentes.

Los 39 presos que aceptaron hasta ahora emigrar a España lo hicieron con sus familiares, la mayoría activistas de grupos de oposición como las Damas de Blanco.

Los 13 que no quieren irse continúan tras las rejas, aunque las autoridades prometieron liberarlos a más tardar a mediados de noviembre.

"En todo este proceso el gran ganador es el régimen porque se quita de encima a los opositores, reduce el número de presos políticos y también las críticas internacionales", dijo Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos.

Las autoridades también ofrecieron marcharse a Estados Unidos a Reina Luisa Tamayo, la madre del preso político Orlando Zapata muerto en febrero tras una huelga de hambre para reclamar mejores condiciones de detención.

La mujer dijo que no se irá hasta que le entreguen los restos de su hijo, cuya muerte desató críticas sobre Cuba y llevó a Raúl Castro a pactar la primera tanda de liberaciones.

¿Cuántos quedan? Las excarcelaciones atizaron el debate sobre la cantidad de presos políticos que hay en Cuba.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos calcula que aún quedan unos 100, pero su lista incluye a personas procesadas por delitos como terrorismo, piratería aérea e inmigración ilegal.

La lista de presos de conciencia de Amnistía Internacional, en cambio, quedaría muy pronto en cero.

Además de los 52 disidentes cuya liberación fue pactada con la Iglesia Católica, Amnistía reclama la excarcelación del opositor Rolando Jiménez, que podría ocurrir esta misma semana.

"No lo tomamos muy bien ya que esto es una deportación. En el pasaporte pone salida definitiva", dijo Lamaciel Gutiérrez, la esposa de Jiménez, desde un hostal del Ministerio del Interior en La Habana donde los familiares de los presos son reunidos antes de viajar al extranjero.

"Al gobierno no le conviene que ellos estén en la calle, porque los opositores nunca dejan su profesión", dijo la mujer por teléfono.

Otro Mariel. Jiménez, un ex policía convertido en disidente y preso desde el 2003, será liberado junto a otras dos personas procesadas por piratería y salida ilegal del país.

Algunos disidentes temen que el gobierno deje salir a presos comunes para empañar la imagen de la oposición.

Nueve de diez presos de la provincia occidental de Pinar del Río a quienes las autoridades ofrecieron recientemente la posibilidad de marcharse están en la cárcel por terrorismo, piratería o inmigración ilegal, dijo la opositora Martha Beatriz Roque.

"El gobierno va a tratar de hacer lo mismo que hizo en Mariel", dijo en alusión al éxodo en 1980 a Estados Unidos a través del puerto de Mariel de unos 125.000 cubanos a quienes el entonces presidente Fidel Castro describió como "escoria".

"Van a tratar de demostrar lo mismo, que la oposición está compuesta por terroristas y por personas con hechos de sangre", añadió.