La Habana. Cuba concluyó  el juicio contra un estadounidense, donde según un comunicado oficial, la fiscalía expuso pruebas de su participación en "un proyecto subversivo" contra el gobierno de la isla.

El veredicto y la sentencia sobre Alan Gross, para quien la fiscalía cubana pidió 20 años de cárcel por delitos contra la seguridad del Estado, será dado a conocer en "los próximos días", dijo la nota leída en la televisión estatal.

Abogados locales consultados dijeron que en el sistema judicial cubano el fallo y la condena son anunciados al final del proceso.

"En la vista del juicio oral la fiscalía aportó elementos de prueba de la participación directa del acusado en la introducción y desarrollo en el país de un proyecto subversivo para intentar derrocar la revolución", dijo una nota oficial leída en la televisión estatal.

El caso del contratista de 61 años, revivió las hostilidades entre Cuba y Estado Unidos, los enemigos históricos durante medio siglo, frenando de golpe un ligero acercamiento iniciado por el presidente estadounidense, Barack Obama, quien propuso relanzar las relaciones con el gobierno cubano al llegar al poder en 2008.

Alan Gross, preso desde hace 15 meses, está acusado de facilitar acceso ilegal a internet a opositores como parte de un programa de Estados Unidos para promover cambios políticos en la isla.

Según la nota, Gross pretendía "crear redes clandestinas de infocomunicaciones" para fomentar "provocaciones contrarrevolucionarias".

Cuba y Estados Unidos son enemigos ideológicos desde poco después de la revolución liderada por el ex presidente Fidel Castro en 1959. La detención de Gross agudizó la brecha.

"(La labor de Gross) tenía como blancos esenciales el sector juvenil, centros universitarios, culturales, religiosos, grupos femeninos y raciales", agregó el comunicado oficial.

Gross, de 61 años, reconoció haber sido "utilizado y engañado" por Developments Alternatives INC, la empresa que lo contrató para ejecutar en Cuba un programa de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), que destina US$40 millones al año para promover cambios en la isla.

"(Gross) acusó a la DAI (por sus siglas en inglés) de haberlo puesto en peligro y conducirlo a su situación actual de arruinar la vida y la economía de su familia", dijo la nota oficial.

En el juicio de dos días, declararon 10 testigos, nueve peritos con 26 informes periciales, y contó con el informe del instructor y "abundantes pruebas materiales y documentales" aportadas por la Fiscalía", dijo la nota.

El gobierno cubano no permitió el acceso de corresponsales extranjeros al juicio.

El contratista había abandonado el tribunal en un auto negro de la seguridad del Estado tras más de ocho horas de procedimientos. Luego salieron su esposa Judy Gross y diplomáticos de Estados Unidos.

"El asunto está ahora en manos del panel (de jueces). La familia sigue confiando en que Alan regresará pronto a casa", dijo su abogado estadounidense Peter Kahn, en un breve comunicado.

Para Cuba, la detención de Gross ilustra los programas para alentar cambios políticos en la isla de gobierno comunista.

La detención del contratista el 3 de diciembre del 2009 frenó en seco un acercamiento a Cuba iniciado por el presidente estadounidense, Barack Obama.

Estados Unidos dice que no habrá avances significativos ni mejoría en las relaciones hasta que Gross no vuelva a casa.

Washington dice que Gross viajó a Cuba para ofrecer acceso a internet a grupos de judíos, una versión cuestionada por los líderes de la pequeña comunidad hebrea de la isla.

Según un video filtrado el mes pasado, Cuba ve Internet como el nuevo campo de batalla en su guerra ideológica de medio siglo con Estados Unidos.

Las autoridades temen que con ayuda de Estados Unidos los disidentes usen las redes sociales como twitter para socavar al gobierno, igual como ocurrió recientemente en Túnez y Egipto.

Concluida la vista oral, el tribunal de cinco jueces tiene unos días para deliberar y anunciar la condena.

Veinte años de cárcel sepultarían las posibilidades de normalizar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Diplomáticos occidentales y analistas creen, sin embargo, que Gross recibirá una condena para enviar un mensaje fuerte a Washington, pero después será liberado y enviado a casa por razones humanitarias.