La Habana. Los gobiernos de Cuba y Estados Unidos firmaron un acuerdo para la conservación y manejo de zonas marinas protegidas, que constituyó el primer convenio bilateral sobre medio ambiente tras reanudar en julio las relaciones diplomáticas.

El pacto fue firmado el miércoles último en La Habana por la directora de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por siglas en inglés), Kathryn Sullivan, y el viceministro cubano de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Fernando González.

"Nos permite una oportunidad sin precedentes a científicos y gestionadores para colaborar sobre nuestras áreas protegidas marinas", dijo Sullivan tras la ceremonia de firma del documento.

"Trabajando unidos y aprendiendo unos de otros podremos desarrollar las mejores formas de proteger estos ambientes marinos (...) para las generaciones futuras", añadió Sullivan, que es también la primera astronauta de Estados Unidos.

Por su parte, González destacó que el acuerdo es "el primer documento en temas ambientales" que firman "los gobiernos de Cuba y Estados Unidos", tras restablecer relaciones diplomáticas en julio, luego de medio siglo de ruptura y enfrentamiento político.

En abril, la NOAA y los científicos cubanos hicieron un bojeo a la isla en una expedición para estudiar la larva del atún aleta azul, una especie en peligro de extinción con elevado valor comercial.

Bajo el acuerdo, científicos estadounidenses de los santuarios marinos nacionales Florida Keys y Texas Flower Garden Banks cooperarán con sus homólogos cubanos en el Parque Nacional Guanahacabibes y el Banco de San Antonio, ubicados en la punta oeste de la isla.

Los cuatro santuarios comparten un espectro similar de especies de peces y coral, y se espera que los investigadores colaboren en la mejor forma de preservar los frágiles ecosistemas en medio de la expansión de actividades como la exploración petrolera y el turismo.

El convenio fue firmado durante un congreso sobre ciencias marinas y medio ambiente, en el que científicos de ambos países presentaron el martes los resultados de una primera investigación conjunta sobre la conducta de los tiburones, sus ecosistemas y rutas migratorias.

En octubre, científicos cubanos y del estadounidense Fondo de Defensa del Medio Ambiente para Cuba (EDF) dieron a conocer una iniciativa para proteger a la población de tiburones, monitorear la pesca desde embarcaciones y un plan de conservación a largo plazo.

En abril, la NOAA y los científicos cubanos hicieron un bojeo a la isla en una expedición para estudiar la larva del atún aleta azul, una especie en peligro de extinción con elevado valor comercial.

Las corrientes oceánicas movilizan los mismos peces y organismos de las costas de Cuba hasta el Golfo de México y el océano Atlántico, lo que hace que asuntos como la preservación y sostenibilidad sean un área de interés mutuo para los científicos de ambas naciones.

"Peces, mamíferos marinos, tortugas de mar, aves y otra vida marina existen en ecosistemas que rara vez figuran en los mapas", afirmó el director del Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos, Jonathan Jarvis, quien también firmó el acuerdo y participará en el intercambio.

Tras reiniciar las relaciones diplomáticas, Washington y La Habana buscan normalizar esos vínculos, un proceso que debe incluir el levantamiento del bloqueo contra la isla, la devolución del territorio que ocupa la base de Guantánamo y el fin de planes subversivos contra Cuba.

No obstante, los dos países decidieron avanzar en otras áreas de mutuo interés, entre ellas la protección del medio ambiente, la lucha contra el narcotráfico y medidas para enfrentar huracanes.