La Habana. Delegaciones de Estados Unidos y Cuba se reunirán la próxima semana en La Habana para una nueva ronda de conversaciones sobre asuntos migratorios, aunque con pocas esperanzas de logros significativos, dijeron este jueves funcionarios estadounidenses.

Será la cuarta reunión desde que las conversaciones migratorias se reanudaran tras la elección del presidente Barack Obama, pero al igual que otros aspectos de la relación de Cuba y Estados Unidos se vieron afectadas por el arresto hace 13 meses en la isla del contratista estadounidense Alan Gross.

"No esperamos demasiado de esto", dijo un funcionario estadounidense sobre las conversaciones, programadas para este miércoles.
Estados Unidos ha dicho que hasta que Gross no sea liberado habrán pocos avances en las hostiles relaciones con la isla de gobierno comunista.

Funcionarios cubanos han sugerido que Gross estaba involucrado en acciones de espionaje y dijeron que introdujo en Cuba equipos ilegales de comunicación satelital, pero no han presentado cargos contra el estadounidense de 61 años.

Igual que en los tres encuentros anteriores, los negociadores de ambos países discutirán un acuerdo migratorio de 1994 para mantener una inmigración ordenada y evitar éxodos masivos de Cuba como el del Mariel en 1980 o los balseros a mediados de la década de 1990.

Cuba ha pedido enviar más funcionarios consulares a Estados Unidos. Washington demanda eliminar las restricciones de movimiento que ambos países aplican a los diplomáticos.

La Habana quiere además que Estados Unidos ponga fin a una política, que, dice, estimula la inmigración ilegal al conceder un trato preferencial a los cubanos que alcanzan las costas de Estados Unidos.

Otros asuntos. Aunque las conversaciones migratorias son el punto principal de la agenda, ambos países con escasa comunicación usualmente abordan otros asuntos, como el caso de Gross.
En reuniones anteriores, funcionarios estadounidenses dijeron que exigieron la liberación del contratista y Cuba no respondió.

Estados Unidos dice que Gross estaba simplemente instalando accesos a internet para grupos de judíos, pero el contratista trabajaba para un programa financiado con fondos federales para promover cambios políticos en la isla.

Cuba ve esos programas como parte de la política estadounidense de derrocar a su gobierno comunista, liderado desde la revolución de 1959 por Fidel Castro y ahora por su hermano menor Raúl Castro.

Estados Unidos y Cuba sostuvieron regularmente conversaciones migratorias hasta que el presidente estadounidense George W. Bush las canceló en el 2004.

Su reanudación en julio del 2009, siete meses después de la llegada al poder de Obama y poco después de flexibilizar el embargo comercial de Estados Unidos a Cuba, atizó el optimismo sobre una nueva era en las relaciones entre ambos enemigos.

La detención de Gross el 3 de diciembre del 2009 en su hotel de La Habana terminó abruptamente con el fugaz acercamiento.