La Habana. Los gobiernos de Cuba y Estados Unidos buscan consolidar sus lazos diplomáticos, restablecido hace poco más de un año tras medio siglo de ruptura, cuando resta menos de un mes para la asunción de Donald Trump.

Trump, quien asumirá la presidencia estadounidense el próximo 20 de enero, ha amenazado con revertir el proceso de acercamiento iniciado en diciembre de 2014 por los mandatarios de Estados Unidos y Cuba, Barack Obama y Raúl Castro.

"Cancelaremos el acuerdo unilateral de Obama con Cuba hecho a través de una orden ejecutiva, si no conseguimos el trato que queremos y el acuerdo que se merecen la gente que vive en Cuba y aquí, inclusive que proteja libertades políticas y religiosas", dijo Trump en Miami, Florida, una semana antes de las elecciones del pasado 8 de noviembre en ese país.

Como si fuera poco, a inicios de diciembre se restablecieron los vuelos comerciales desde La Habana con varias ciudades de Estados Unidos, para completar el enlace aéreo con la isla, adonde operan desde septiembre varias compañías aéreas norteamericanas que viajan a otras ciudades cubanas como Santa Clara, Camagüey, Cienfuegos y Varadero.

Tras la muerte a fines de noviembre del ex presidente de Cuba, Fidel Castro, el jefe de Gabinete de la administración Trump, Reince Priebus, aseguró que Trump "definitivamente dará marcha atrás" a las políticas de acercamiento adoptadas por Obama si las autoridades cubanas no adoptan los pasos de apertura política.

Ante ese sombrío horizonte, Washington y La Habana pusieron el pie en el acelerador para hacer irreversible, dentro de lo posible, el proceso que permitió que en el verano de 2015 se restablecieran las relaciones diplomáticas de manera oficial y se abrieran las respectivas embajadas.

En la semana que concluye los dos países firmaron en Washington nuevos memorandos de entendimiento para la cooperación e investigaciones en meteorología, clima, sismología y conservación de la fauna silvestre.

De acuerdo con el diario cubano "Granma", los acuerdos se firmaron el miércoles por el Instituto de Meteorología (Insmet) del Ministerio de Ciencia, Tecnología y el Medio Ambiente (CITMA) de Cuba, y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, siglas en inglés) de EEUU.

Los acuerdos permitirán el trabajo conjunto en la modelación de las condiciones atmosféricas y del clima, la ampliación e integración de las redes de observación meteorológica y la vigilancia, el análisis y la predicción de los huracanes.

"Confiamos en que este paso sea el inicio de una relación científica sostenida y de una colaboración superior entre la comunidad meteorológica de Cuba y de Estados Unidos", dijo el viceministro primero del CITMA, Fernando González.

La jefa de la dirección de Estados Unidos de la cancillería cubana, Josefina Vidal, anunció hace unos días que ambos países pueden ampliar los acuerdos de cooperación, los intercambios en diversas ramas y las visitas oficiales mutuas.

Vidal, principal negociadora cubana con Washington, afirmó que la isla espera que el nuevo gobierno de Estados Unidos tenga en cuenta los resultados alcanzados por ambos países en estos dos años transcurridos desde el histórico anuncio hecho el 17 de diciembre de 2014.

Hasta el momento, cientos de miles de personas han aprovechado la decisión de Obama de ampliar los permisos para los viajes a la isla, que ahora se realizan a partir de 12 categorías aprobadas por el Departamento de Estado.

Aunque sigue prohibido por Washington hacer turismo en Cuba, ahora hay más estadounidenses que viajan a la isla, que en el primer semestre de este año recibió a 136.913 estadounidenses, casi un 80 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior, de acuerdo con la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba.

Como si fuera poco, a inicios de diciembre se restablecieron los vuelos comerciales desde La Habana con varias ciudades de Estados Unidos, para completar el enlace aéreo con la isla, adonde operan desde septiembre varias compañías aéreas norteamericanas que viajan a otras ciudades cubanas como Santa Clara, Camagüey, Cienfuegos y Varadero.

El incremento de visitantes estadounidenses también se ha favorecido con el inicio de los cruceros desde ese país, que comenzaron en mayo, con la llegada del barco Adonia, de la compañía Fathom, filial de Carnival, aunque los pasajeros no viajan aún como turistas sino amparados en la categoría de viaje educativo "pueblo a pueblo".

Según los cálculos de algunos expertos, cuando Washington levante la prohibición a sus ciudadanos de viajar a la isla como turistas, pueden llegar hasta dos millones de estadounidenses al año en el corto plazo, hasta alcanzar los cinco millones a medio plazo, de acuerdo con la Agencia Cubana de Noticias.

La cancillería cubana recordó que en estos dos años se produjeron 24 visitas de alto nivel en ambas direcciones, se firmaron 12 acuerdos de interés común y se negociaban otros.

A ello se suman 41 encuentros técnicos y acciones de cooperación y 16 reuniones vinculadas a los diferentes diálogos, y más de 1.200 acciones de intercambios culturales, académicos, deportivos y otros.

     El futuro de las relaciones bilaterales es una incógnita que depende de Trump, quien si toma una decisión contraria a esos lazos confirmaría la naturaleza cambiante de los vínculos entre EEUU y Cuba, que durante mucho tiempo han estado a merced de los vientos que soplan desde la Casa Blanca.