Orense. Cubanos establecidos en la región de Galicia, en el noroeste de España y de donde son originarios los ancestros de Raúl y Fidel Castro, siguen con ilusión e incertidumbre el acercamiento del gobierno de la isla con EE.UU.

Consideran que el acuerdo anunciado el pasado diciembre por los presidentes de EE.UU., Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, para reanudar relaciones diplomáticas después de estar más de 50 años rotas es un hito histórico que les resulta sorprendente, pero que esperan que de un nuevo rumbo a la política del país caribeño, aunque para eso reconocen que aún queda "un largo camino".

"Había una inercia en la forma de hacer política muy definida por parte del aparato burocrático" en Cuba, la cual ahora puede llegar a su fin, reflexiona en una conversación con Efe el cubano Franklin Estruch, quien ve en lo ocurrido el principio del fin del bloqueo comercial y financiero de EE.UU. a Cuba.

Estruch es uno de los cubanos residentes en Galicia entrevistado por Efe y se define como cubano "de corazón" pero "español racional".

Llegó a España hace cuatro años con su familia en busca de "nuevas oportunidades", después de haber trabajado en su país en diferentes puestos, como delegado comercial y profesor.

Actualmente, trabaja en la ciudad gallega de Orense, en una asociación sin ánimo de lucro y dirigida a ayudar a personas que padecen algún tipo de minusvalía.

Con la incógnita de qué rumbo tomará su país natal, Estruch afirma que confía en que el paso dado en este momento suponga un "antes y un después"; una opinión compartida por otro joven cubano llamado David, quien considera "una buena noticia" el anuncio del presidente de Estados Unidos de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba, rotas desde 1961.

Por ahora, la colonia cubana afincada en Galicia prefiere ver el futuro de la isla caribeña desde la prudencia. No en vano, después de unos años "de oro", marcados por una política económica y social en auge, reconocen una "merma" en el país, en parte por "la falta de recursos y de inversión extranjera".

Por tanto, tras esta esperanzadora noticia, esperan ahora que las perspectivas de Cuba sean más positivas.

"Habrá prerrogativas parciales, aumentarán los viajes y se podrá crear un clima internacional de relaciones", manifestó Estruch, con quien coincide la cubana Tamara Ladrón de Guevara.

Esta cubana, que imparte clases de baile en Orense, cree que aún "tienen que cambiar muchas cosas", tanto dentro como fuera de Cuba, para que el desbloqueo sea una realidad.

"Es el inicio de algo, pero para llegar a que sea algo, va a pasar mucho tiempo", sostuvo.

Por el momento, consideró que estos cambios eran "necesarios" y tenían que haberse producido hace mucho tiempo, "por encima de los ideales políticos que uno tenga".

"Sabemos que va a ser muy difícil, pero sabíamos que esto tenía que suceder", abundó.

En este mismo sentido, el hijo de Estruch, que tiene el mismo nombre que su padre, comentó que "la mayoría de la emigración está de acuerdo con el desbloqueo", pero también en que, por cautela, habrá que ver "cómo evoluciona".

Estos cubanos consideran que la nueva situación permitirá la opción de "poder crear tu propio negocio", y ello se desarrollará junto a "la entrada de empresas extranjeras", algo que creen que habrá que "controlar", ya que "va a entrar lo bueno y lo malo", puntualizó De Guevara.

Entre los grandes retos se encuentra el "controlar que la economía se desarrolle sin dejar atrás a los que no tienen posibles", mantener el sistema público y evitar la fuga de talentos.

Por delante, un proyecto que los cubanos ven ilusionante porque "la gente quiere que mejore la situación", apostilló Estruch padre.

"Y habrá que ver ahora cómo se avanza", completa Estruch hijo, quien advierte de que "una cosa es lo que digan y otra lo que se permita". Por último, espera que "no venga un político que eche esto abajo".