Ciudad Juárez. Un ex alcalde mexicano, cuyo jefe de policía fue encarcelado por tráfico de drogas, se ha lanzado otra vez como candidato al cargo en Juárez, la ciudad más golpeada por la violencia del narcotráfico, y es favorito para ganar.

Héctor Murguía fue presidente municipal de la ciudad fronteriza con El Paso, Texas, de 2004 al 2007. El rico empresario niega tener vínculos con cárteles de la droga y asegura que puede reducir los asesinatos en uno de los sitios más peligrosos si es elegido el 4 de julio.

Murguía, que es diputado federal con licencia, es acusado por sus rivales, grupos de derecha y expertos en narcotráfico, de estar en la nómina del poderoso cartel de Juárez, que lucha con el de Sinaloa por el control de rutas de narcotráfico en una guerra que ha dejado 5.500 muertos en la ciudad desde 2008.

Juárez, una ciudad manufacturera ubicada en la frontera con Estados Unidos y que alguna vez fue famosa por su intensa vida nocturna, se ha convertido en el frente más sangriento en la guerra contra las drogas emprendida por el presidente Felipe Calderón.

Los turistas han dejado de visitar la ciudad mientras que líderes empresariales dicen que inversionistas de Estados Unidos están congelando proyectos hasta que cesen los asesinatos.

La candidatura de Murguía muestra cómo México aún batalla con elecciones ensombrecidas por acusaciones de corrupción una década después de poner fin a 71 años de gobiernos de un solo partido.

Murguía, candidato del hoy opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI), nunca ha sido acusado formalmente pero sus críticos opinan que el arresto de su jefe de policía ha generado profundas sospechas.

Agentes encubiertos detuvieron al ex director de Seguridad Pública, Saulo Reyes, al intentar sobornar a un agente fronterizo en El Paso con casi 20,000 dólares como parte de una red de tráfico de marihuana en enero del 2008. Después Reyes fue sentenciado a ocho años de prisión en Estados Unidos.

"Saulo Reyes nunca tuvo una denuncia mientras estuvo como mi director de policía en Juárez", dijo Murguía en reciente entrevista con Reuters.

"¿Quién iba a pensar que tres meses (después) de que acabó mi administración se iba a tratar de involucrar en un acto de tratar de pasar droga a Estados Unidos?", dijo el candidato durante una conversación en su oficina con finos acabados de madera y botellas de coñac, whiskey y tequila.

A Murguía, conocido como "Teto", también se le acusa de permitir un fuerte aumento de la corrupción en la policía de Ciudad Juárez durante su gestión. El político dice que no percibió este incremento.

"Es muy difícil detectar. Pasó algo como pasa en las familias, que uno es el último en enterarse de que sus hijos son drogadictos", comentó.

¿Golpe para Calderón? Los carteles de la campaña de Murguía llenan las calles de Ciudad Juárez y mucha gente pobre dice que votará por él y sus promesas de generación de empleos y mayor seguridad.

Una encuesta del 25 de mayo publicada por el periódico local El Diario dijo que Murguía tenía 42,6% de la intención de voto frente a 20,7% obtenido por César Jáuregui, candidato del gobernante Partido Acción Nacional (PAN).

"El tiene mi voto porque ayuda a la gente. Está dando materiales de construcción para las casas de la gente en sus eventos", comentó una mujer que dijo llamarse Marta y que vestía una camiseta roja de la campaña de Murguía en la plaza central de Ciudad Juárez.

Un sondeo encargado por el PAN colocó a Murguía y Jáuregui en un empate virtual con 35 y 37% de las preferencias, respectivamente.

Jáuregui ha acusado públicamente a Murguía de tener vínculos con el narcotráfico.

"Yo aseguro que Héctor Murgía, a través de los nombramientos que hizo en la Secretaría de Seguridad Pública durante su mandato, estuvo coludido", dijo a Reuters la semana pasada.

Analistas políticos creen que el apoyo a Murguía se debe en parte al descontento de los habitantes de Ciudad Juárez por la estrategia antidrogas de Calderón, que ha enviado a miles de policías y soldados a combatir a los cárteles desde 2008.

"La estrategia del gobierno federal esta increíblemente desgastada", comentó Hugo Almada, analista de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

"Esa estrategia tiene dos años y medio en los que no se ha resuelto la inseguridad. No se ha tocado un solo empresario, un solo político, no se ha tocado el lavado de dinero. En cambio se ha detenido en muchos casos, maltrado, a muchos jóvenes pobres", agregó.