Johannesburgo. Cyril Ramaphosa fue elegido este jueves nuevo presidente de Sudáfrica en sustitución de Jacob Zuma, en una sesión en el Parlamento en el que fue el único nominado para acceder al cargo. Al no haber otro candidato, se considera elegido a Ramaphosa sin votación, explicó el presidente del Tribunal Constitucional, Mogoeng Mogoeng.

Tras la elección de Ramaphosa, de 65 años, se oyeron aplausos y cánticos en el Parlamento. Los dos principales partidos de la oposición se negaron a votar por Ramaphosa y uno de ellos abandonó el Parlamento en señal de protesta.

Lucha contra la la corrupción y el nepotismo. El nuevo mandatario, hasta ahora vicepresidente del país, es también el líder del partido gubernamental Congreso Nacional Africano (CNA). Ramaphosa prometió luchar contra la corrupción y el nepotismo que lastró los dos mandatos de Zuma.

Ramaphosa, que obtuvo al liderato del CNA en diciembre pasado, es el principal impulsor de las maniobras para la salida prematura de Zuma, acosado por múltiples escándalos de corrupción y cuyo mandato expiraba en 2019.

El principal índice bursátil de Sudáfrica subía casi un 4% y se encaminaba a su mayor avance diario en más de dos años, ya que los inversores recibieron con agrado la renuncia de Zuma.

Zuma, dijo en un discurso de despedida de 30 minutos a la nación que no estaba de acuerdo con la forma en que el CNA lo había llevado a una salida anticipada después de que Ramaphosa lo reemplazó como presidente del partido, pero que aceptaría sus órdenes.

Mercados reaccionan. El principal índice bursátil de Sudáfrica subía casi un 4% y se encaminaba a su mayor avance diario en más de dos años, ya que los inversores recibieron con agrado la renuncia de Zuma después de nueve años en cargo, que estuvieron plagados de acusaciones de corrupción.

El rand, la moneda sudafricana que registró alzas cada vez que Zuma se veía envuelto en la turbulencia política, se disparó a un máximo de casi tres años contra el dólar tras la renuncia.

Pero el camino de regreso a la prosperidad bajo el mando de Ramaphosa, quien se convirtió en jefe del CNA en diciembre, será largo y difícil en una nación aún polarizada por los conflictos raciales y la desigualdad, más de dos décadas después del fin del gobierno de la minoría blanca.

Aún así, la salida de Zuma del poder a última hora del miércoles mostró la fortaleza de las instituciones democráticas en Sudáfrica, desde los tribunales pasando por los medios y la Constitución.

*Con información de Deutsche Welle y Reuters.