Brasilia. La ex recolectora de caucho convertida en ambientalista, Marina Silva, se incorporó el domingo a la carrera presidencial de Brasil como candidata por el pequeño Partido Verde, prometiendo un Gobierno limpio y desarrollo sustentable.

La ex ministra de Ambiente se encuentra detrás de los dos candidatos principales por un amplio margen, y la mayoría de los analistas dicen que sus posibilidades de ganar la presidencia en octubre son magras.

Pero como defensora de la Amazonia, y con reconocimiento mundial, es probable que obtenga el centro de atención que busca para impulsar los temas de ecología más alto en la agenda de la campaña.

En una convención del partido en las afueras de Río de Janeiro, Silva prometió el domingo promover el desarrollo económico sostenible y combatir la injusticia social y la corrupción.

"Ya tenemos muchas de las respuestas técnicas para problemas de alimentación, educación y vivienda - lo que está faltando es un compromiso ético", dijo Silva, de 52 años.

Proponiendo caminos para bicicletas, plantas de tratamiento de aguas y tecnologías de agricultura más ecológicas, Silva dijo que estaba tan motivada como cuando trabajó varias décadas atrás junto con el legendario activista ambiental Chico Mendes.

Silva, quien dimitió como ministra de Ambiente del presidente Luiz Inacio Lula da Silva en mayo del 2008, prometió mantener las políticas que han dado a Brasil crecimiento económico y estabilidad en años recientes, como el control de la inflación, una moneda flexible y disciplina fiscal para reducir la deuda pública.

La erradicación de la pobreza y las inversiones en bienestar social sólo son posibles con estabilidad económica y control de la inflación, dijo, y anunció que su compañero a la vicepresidencia será el rico hombre de negocios Guilherme Leal, propietario de la gran compañía de cosméticos Natura.

"No nos embarcaremos en ninguna aventura" en materia de política económica, dijo, citada el domingo en una entrevista con el diario O Estado de Sao Paulo.

También propuso una asamblea constituyente para ayudar a que Brasil supere la "parálisis" en cuestiones como las reformas de impuestos y pensiones.

Nacida en una familia de recolectores de caucho, Silva sólo aprendió a leer y escribir cuando tenía 16 años de edad, y trabajó como criada para poder pagar sus cuentas.

Actualmente senadora del estado amazónico de Acre, Silva tiene sólo entre el 8 y el 12 por ciento del respaldo de los votantes en los sondeos.

Así, está unos 25 o 30 puntos porcentuales debajo del ex gobernador del estado de Sao Paulo José Serra, del partido de centro PSDB, y de Dilma Rousseff, del gobernante Partido de los Trabajadores.

Rousseff se ha estado acercando a Serra e incluso lo superó en un sondeo. Muchos analistas la consideran favorita, pues tiene el respaldo del popular Lula, quien la eligió para la postulación.