Beijing. La exposición mediática del presidente Enrique Peña ha sido reducida al mínimo durante los últimos días.

Recién arrancada la gira internacional en los primeros minutos del domingo, se difundía la noticia sobre la adquisición de una casa en Las Lomas, habitada por el Ejecutivo, su esposa Angélica Rivera y su familia, presuntamente construida por una de las empresas que obtuvo la licitación del tren México-Querétaro, proceso que fue revocado por órdenes del propio presidente, ante sospechas del procedimiento.

Peña también partió a China en medio de críticas por dejar el país en plena crisis por Ayotzinapa.

En la primera escala del trayecto hacia China, en Anchorage, Alaska, en un improvisado salón de la terminal aérea, el Ejecutivo ofreció un mensaje inusual a medios, pero sin posibilidad de preguntas.

A la par, en las redes sociales se abrió otra polémica: al viaje a China cargaron hasta con el maquillista de Rivera, quien -hasta el miércoles- sólo había acompañado al Ejecutivo a una cena privada ofrecida por el mandatario chino Xi Jinping, el lunes por la noche.

Con rostro serio -como ha sido su semblante, en general, en los últimos días tras Ayotzinapa-, el Ejecutivo centró su mensaje en los argumentos y los objetivos económicos por los que no canceló la gira por China y Australia, así como para condenar la violencia en las manifestaciones, ya que un día antes se había quemado una puerta de Palacio Nacional. Peña estuvo acompañado sólo de su equipo de Comunicación Social y del canciller José Antonio Meade.

Sus cercanos -como Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, así como el encargado de la Oficina Presidencial, Aurelio Nuño- no estuvieron en Anchorage.

El presidente justificó en aquel mensaje su ausencia, diciendo que la tecnología le permite estar en comunicación a distancia y defender que no está ausente de lo que pasa en México.

Casi de manera simultánea, en México, el vocero presidencial, Eduardo Sánchez, se encargó de fijar la postura de Los Pinos sobre la información periodística difundida por el equipo de Carmen Aristegui respecto del inmueble que habita el Ejecutivo y su familia.

A la par, en las redes sociales se abrió otra polémica: al viaje a China cargaron hasta con el maquillista de Rivera, quien -hasta el miércoles- sólo había acompañado al Ejecutivo a una cena privada ofrecida por el mandatario chino Xi Jinping, el lunes por la noche.

Ambos lucieron aquella noche trajes típicos asiáticos. Pero “saltó” en imágenes lo holgado de las mangas de la casaca que portó Peña, cuando su imagen es extremamente cuidada en la Presidencia.

El silencio. Conforme a los monitoreos en Los Pinos, el caso Ayotzinapa aún está presente en los medios de comunicación internacionales, y ahora se ha centrado el análisis periodístico sobre el Estado de Derecho y su aplicación en México.

También la difusión del caso de la residencia en Las Lomas tuvo impacto mediático internacional, y en México ha sido el vocero Eduardo Sánchez el encargado de salir al paso para el control de daños, otorgando entrevistas sobre ello. Ni Peña ni su equipo que lo acompaña en Asia han hablado al respecto.

Sin embargo, los casos Ayotzinapa y la desaparición de estudiantes normalistas, así como la información de la compra de la casa en Las Lomas, le han seguido a su viaje a China y a Australia -donde estará el viernes para una cumbre del G20-. El rostro adusto ha sido la distinción en sus imágenes.

Viraje en la comunicación. Hasta el martes 11 de noviembre, la dinámica de las actividades en China del presidente Peña Nieto se desarrollaron con un carácter privado, tanto en las negociaciones de APEC como en las reuniones bilaterales con políticos de China y de Australia. La información fue difundida por el gobierno mexicano vía boletines oficiales.

Destacó que en uno de tales encuentros privados, con el primer ministro chino, Li Keqiang, a Peña le fue solicitado un trato igualitario para empresas asiáticas, tras la revocación de la licitación del tren México-Querétaro en la víspera, ya que -se anunció- volverán a participar empresarios asiáticos, según el reporte de la Presidencia.

Una práctica realizada en otras giras internacionales de Peña ha sido la emisión de mensajes -que no conferencias- ante los medios de comunicación al final de las jornadas para hacer cortes de caja de los acuerdos alcanzados o de los diálogos entablados.

Pero se observó un viraje en la estrategia de comunicación. Para la gira de China el mensaje fue contemplado por Presidencia hasta el jueves, es decir, en la recta final del periplo, y en el marco de la visita de Estado, de acuerdo con el programa oficial, mismo que fue difundido en las primeras horas del domingo, antes de iniciar el viaje por Asia y Oceanía.