Las Vegas/Nueva York. Hillary Clinton ha girado bruscamente a la izquierda antes del primer debate presidencial de los demócratas el martes, con la esperanza de librarse de las críticas de su rival, Bernie Sanders, y apelar a los sindicalistas y activistas liberales, que están tardando en respaldarle.

No obstante, en una carrera por la nominación demócrata que está teniendo pocos ataques políticos, el movimiento de Clinton para proteger su flanco izquierdo al oponerse al pacto comercial con los países del Pacífico y el oleoducto Keystone podría abrir la puerta durante el debate televisado a las dudas sobre su sinceridad y acusaciones de cambios de opinión.

Clinton, la favorita de los demócratas, y Sanders, un senador de Vermont que es su máximo rival, participarán el martes a las 21:30 GMT en el primero de seis debates previstos en la carrera para la nominación del partido a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre de 2016.

Junto a ellos debatirán el ex gobernador de Maryland Martin O'Malley; el ex gobernador de Rhode Island Lincoln Chafee; y el ex senador por Viginia James Webb.

La cita será la primera ocasión en que Sanders tenga una amplia exposición a nivel nacional, al tiempo que dará una oportunidad a Clinton para minimizar las preocupaciones de algunos demócratas sobre ella.

El encuentro demócrata, que se celebrará en Las Vegas y será emitido por CNN, llega en un momento crítico para Clinton, cuya otrora apabullante ventaja en los sondeos ha ido bajando por dudas sobre su uso de una dirección de correo electrónico privada cuando era secretaria de Estado.

Además, se enfrenta a la amenaza de que el vicepresidente Joe Biden entre a la contienda, posibilidad que se le plantea cada vez con más fuerza ante las flaquezas de Clinton.

Sanders, un autodenominado socialista, logró encantar al ala izquierda de su partido y se granjeó grandes multitudes con un mensaje persistente sobre la erradicación de la desigualdad de ingresos y más control sobre Wall Street.