Washington. Legisladores republicanos de Estados Unidos adoptaron este martes un tono más conciliatorio sobre las propuestas del gobierno para reformar Wall Street, luego de que el Senado postergara el debate de un amplio paquete de reformas financieras que distancia a ambas partes.

El cambio en la retórica podría señalar que las dos partes se están acercando a un acuerdo después de meses de debates sobre cómo vigilar el sistema financiero luego de la crisis financiera.

"Creo que estamos yendo hacia a un lugar donde este drama puede ser resuelto pacíficamente", dijo el republicano Bob Corker, quien había estado involucrado en las conversaciones bipartidistas previas sobre el proyecto.

Los demócratas están buscando al menos un voto republicano para resolver los bloqueos de procedimiento a su proyecto de reforma financiera, cuyo debate se espera comience la semana próxima, y está tratando de generar una sensación generalizada en contra de los bancos.

"Si ni un solo republicano está interesado en unírsenos, no habrá reforma de Wall Street. Los republicanos habrán matado la reforma a Wall Street. Confío que eso no va a suceder", dijo el líder demócrata del Senado, Harry Reid.

La semana pasada, los 41 republicanos de los 100 senadores dijeron que se opondrían al proyecto demócrata tal como está redactado.

El presidente, Barack Obama, hablará el jueves en Manhattan sobre la necesidad de la reforma.

Se esperaba que el Senado en pleno comience el debate sobre el proyecto de reforma ese mismo día, aunque un asistente demócrata dijo el martes que el debate podría postergarse hasta la semana próxima.

Varios republicanos dijeron el martes que estaban esperanzados de poder resolver sus diferencias antes que comience el debate.

Los demócratas están tratando de usar las turbulencias existentes en el sector bancario como una base para la reforma, incluida la reciente acusación por fraude a Goldman Sachs por parte de la Comisión de Valores y las audiencias por el colapso de Lehman Brothers en 2008.

Fondo de resolución, un punto urticante. El presidente ejecutivo de Citigroup, Vikram Pandit, titular del tercer mayor banco de Estados Unidos, se alejó el martes de la retórica de Wall Street y respaldó la creación de una fuerte autoridad de protección a los consumidores, que es parte de las reformas propuestas.

Con un tono sorprendentemente compungido durante la reunión anual de la firma, Pandit dijo que la industria financiera se desvió de sus principios básicos y contribuyó a la crisis que congeló los mercados de crédito mundiales.

Pandit ha sido en general más conciliatorio con Washington que otras firmas, especialmente después de que Citigroup debiera salir a pedir ayuda estatal por US$45.000 millones.