Washington, EFE. Un grupo de ciudadanos mexicanos residentes en EE.UU. se concentraron este viernes frente a la Casa Blanca para dar a conocer a la opinión pública la violencia que grupos del crimen organizado despliegan en el estado mexicano de Michoacán, y que ha obligado a militarizar la región.

La protesta tuvo lugar después de que, a principios de esta semana, el gobierno mexicano anunciara los detalles del operativo desplegado en Michoacán (oeste) en el que participan todas las corporaciones de seguridad del estado bajo un mando único y que permanecerán hasta que retorne la paz en la región, agobiada por los cárteles de las drogas.

"Hemos venido a denunciar la masacre que está sufriendo nuestra familia michoacana en la región de Tierra Caliente, en municipios como Buenavista, Tepalcatepec, Coalcomán...", explicó a Efe José Sandoval, fundador del grupo "Voluntarios de la Comunidad" y quien se desplazó desde California hasta Washington DC, para hacer oír su voz.

Este jueves, Sandoval y otro pequeño grupo de ciudadanos mexicanos estuvieron en Nueva York, donde entregaron en la ONU una carta que denuncia la situación en ese estado mexicano, los atentados contra los derechos humanos, como violaciones a niñas de poco más de 10 años, y que explica por qué la población se ha armado y se ha constituido en "policía comunitaria".

"Los Caballeros Templarios", nombre que se ha dado a sí mismo el grupo criminal que opera en Tierra Caliente, "aterrorizan y extorsionan a nuestro pueblo", explicó Sandoval.

"Cobran cuotas por todo, hasta por vivir: si llevas a un niño a la escuela, tienes que pagar una cuota; si vendes una vaca, tienes que pagar una cuota; si compras esa vaca, también tienes que pagar una cuota, etc.", dijo.

Para hacer frente a esta situación, desde principios de año, la población se organizó en patrullas parapoliciales, con el objetivo de proteger a los ciudadanos: "Nuestra gente se defiende con escopetas de caza de los lanzagranadas de los grupos criminales", indicó el activista.

Sin embargo, Sandoval criticó que, desde la llegada del Ejército a la región, la situación no sólo "no ha mejorado", sino que incluso ha empeorado al dedicarse éste, según dijo, a "desarmar a la policía comunitaria".

"Desde que llegó el Ejército, nuestras familias y amigos sufren atropellos y ven cómo los desarman, cuando ellos sí protegían al pueblo. No estamos 100% seguros de las intenciones del Ejército", remachó el activista.

De los 113 municipios en que está dividido Michoacán, un estado con 4,3 millones habitantes, en 39 hay presencia de grupos criminales, sobre todo de las bandas de "La Familia" y "Los Caballeros Templarios", así como de los grupos de autodefensa levantados para hacerles frente.

Estos últimos grupos están integrados por colectivos de ciudadanos que en zonas como La Ruana, Buenavista Tomatlán y Apatzingán se han transformado en policías para protegerse de los delincuentes y ocupar el vacío creado por los agentes policiales corruptos.