Fuerzas combinadas de policías y paramilitares de Nicaragua atacaron este martes a manifestantes opositores en la ciudad de Masaya, al sureste de la capital, informaron autoridades religiosas y defensores de derechos humanos.  Alvaro Leiva, presidente de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH, no gubernamental), dijo al canal 12 de televisión que en la acción participan "más de 1.500 hombres con armas de guerra de alta potencia".

El operativo armado comenzó en las primeras horas de este martes cuando las fuerzas gubernamentales rodearon la ciudad y dispararon contra el barrio indígena de Monimbó, principal foco de resistencia en Masaya, situada a 25 kilómetros de Managua.

Testigos indicaron que las campanas de las iglesias sonaron temprano para alertar a la población, después de que varios francotiradores tomaron posiciones en algunos edificios públicos.

"Nos están atacando por varios puntos aquí en Monimbó", dijo el líder del movimiento estudiantil en Masaya, Cristian Fajardo, que a través de las redes sociales pidió a la población del país "que levanten barricadas y abran zanjas" para seguir la protesta. Por su parte, el cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la Conferencia Episcopal, exhortó por Facebook al pueblo de Masaya a "resguardarse en sus hogares o lugares seguros para evitar una muerte más", y a los fieles los instó a mantenerse en oración permanente.

El obispo de Managua, monseñor Silvio Báez, llamó a los pobladores de Monimbó vía Twitter a desocupar las barricadas y a poner sus vidas a salvo. Báez señaló que miembros de la Comisión de Verificación y Seguridad del diálogo nacional solicitaron a la Policía ingresar a la zona: "Solicitan corredor humano para los heridos y las ambulancias. ¡Balas llegan hasta la iglesia parroquial!", escribió. El jefe de Policía de Masaya, Ramón Avellán, había anunciado en la víspera que intervendrían "al costo que sea" en la ciudad para remover todos los tranques (retenes) y barricadas instalados por manifestantes que protestan contra el presidente Daniel Ortega.

"Estamos empeñados en restaurar el bien, la paz, la seguridad, el trabajo, la vida, independientemente de esos pocos que siembran guerra y quieren seguir sembrando guerra y odio en nuestro país", declaró también el lunes la esposa de Ortega y vicepresidenta, Rosario Murillo. Nicaragua vive su peor crisis en los últimos 40 años. Este miércoles se cumplen tres meses del inicio de las protestas y la cifra de muertos supera las 350, según la ANPDH, que además reporta más de 2.000 heridos y cientos de detenidos, en su mayoría jóvenes. Las cifras de la ONG difieren de las gubernamentales en cuanto al saldo de las protestas.