Hace seis años que desapareció el hijo de Luz Mari Duran, que maneja un vivero en el estado de Nuevo León, en el norte de México. Su hijo Israel fue a entregar un pedido de plantas a domicilio. El hermano del joven fue testigo de cómo era seguido por una patrulla policial, detenido y subido a un vehículo particular. Su familia se dirigió a la policía, pero no había ningún registro bajo su nombre. La búsqueda ha sido inútil y su madre se pregunta entre sollozos: "¿Dónde está? Según las investigaciones, dicen que los narcos le quitaron la vida, que lo cocinaron, pero yo tengo la esperanza de que siga vivo", dice.

El testimonio es parte de un reportaje multimedia que dedicó la organización católica alemana Misereor al problema de los desaparecidos en México. En su página internet, dirigida a un público alemán, la organización muestra en una gráfica el número de desaparecidos que hay en el país, estado por estado, y aborda el problema con entrevistas con expertos.

El director de la organización, Pirmin Spiegel, afirma en un comunicado que "la política del actual Gobierno no hace nada para mejorar la situación, al contrario, el Ejército y la Policía son responsables de graves violaciones de los derechos humanos en México". La organización atribuye una tercera parte de las desapariciones en el país latinoamericano a las fuerzas de seguridad. 

La organización alemana acompaña y respalda el trabajo de organizaciones mexicanas como CADHAC, que, desde hace dos décadas, apoya a familiares de víctimas de desapariciones forzadas. También respalda organizaciones que apoyan a los familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Le puede tocar a cualquiera. Desde que en 2006 el entonces presidente, Felipe Calderón (PAN), iniciara la llamada "guerra contra el narco" más de 30.000 personas son consideradas oficialmente como desaparecidas. Pero, según las estimaciones de la ONU, la cifra podría ser muy superior.

"La lucha contra el narcotráfico sirve de pretexto y le puede tocar a cualquiera. La mayoría de los desaparecidos son jóvenes varones, pero las víctimas también son mujeres que son abusadas y obligadas a prostituirse, son migrantes, periodistas y activistas. Son secuestrados, detenidos arbitrariamente, torturados y ejecutados. Incluso policías y funcionarios públicos pueden ser víctimas si están del lado equivocado", afirma por su parte Catharina Köhler, responsable para México de Misereor.

"Los familiares son estigmatizados y abandonados por el Estado, pues las autoridades no reconocen la detención de las víctimas. Incluso habiendo pruebas, los responsables de esos crímenes rara vez son procesados. Un 5% de los casos concluyen en una condena", afirma Köhler.

Sin cadáver no hay delito. La organización recuerda que cuando se desaparece un cádaver en ácido o se quema, se evita la Justicia, pues las autoridades argumentan que sin cadáver no hay delito. "Se estima que en México desaparecen entre 10 y 13 personas al día".

La organización alemana acompaña y respalda el trabajo de organizaciones mexicanas como CADHAC, que, desde hace dos décadas, apoya a familiares de víctimas de desapariciones forzadas. También respalda organizaciones que apoyan a los familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. "Ahí también vemos que no hay avances, no se quieren abrir nuevas líneas de investigación, pese a la presión internacional", afirma Köhler. La analista se muestra convencida de que el principal obstáculo es la falta de voluntad política para investigar y esclarecer el paradero de los desaparecidos, con lo que se perpetúa la impunidad.

La organización alemana lanzó una campaña de donaciones para apoyar a las organizaciones en México, cuyos activistas hacen su trabajo arriesgando su vida.