Carecer de papeles en Estados Unidos es carecer de derechos, denunciaron este lunes varias organizaciones ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde denunciaron que este país viola leyes internacionales en el trato a los inmigrantes.

"Ha habido recientes mejoras sobre el papel, pero las violaciones persisten", afirmó John Moore, de la Clínica Legal Transnacional de la Universidad de Pennsilvania, durante una audiencia en la CIDH, ente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

En la sesión testificó Robert Coté, veterano de la Guerra del Golfo, que denunció la "detención ilegal" en 2009 de su esposa hondureña en Florida cuando la policía que investigaba un caso de violencia doméstica le pidió papeles sin motivo, como ejemplo de los vejámenes que sufren los inmigrantes.

"Si uno no tiene papeles, no tiene derechos", aunque las leyes internacionales le garantizan derechos a todas las personas, afirmó Moore.

Casi once millones de personas viven en Estados Unidos sin papeles, la mayor parte de ellos son hispanos.

El gobierno de Obama afirma que su política es la de centrarse en la detención y deportación de indocumentados que representen un peligro para la sociedad.

Las organizaciones denunciaron que las condiciones en las que son detenidos los inmigrantes indocumentados son pésimas, ya que muchas veces tienen dificultad para tener acceso a abogados y son retenidos en centros operados por autoridades locales sin que el gobierno federal las supervise debidamente.

Además, los padres detenidos son separados de sus hijos, y los arrestos muchas veces son discriminatorios basados en la raza, afirmaron.

La CIDH publicó hace diez días un extenso informe tras realizar visitas a seis centros de detención de migrantes y entrevistas con funcionarios, expertos, detenidos y familiares, en el que denunció similares condiciones precarias de los inmigrantes detenidos.

La CIDH reconoció, no obstante, que bajo el gobierno de Barack Obama se ha notado un cambio, comenzando por la posibilidad de visitar los centros de detención, algo que no era permitido durante el gobierno de George W. Bush.

El gobierno de Obama afirma que su política es la de centrarse en la detención y deportación de indocumentados que representen un peligro para la sociedad.

Las políticas de detención "han cambiado drásticamente" y actualmente el 60% de los indocumentados detenidos tienen cargos criminales, señaló el director de deportaciones de la agencia de Inmigración y Aduanas (ICE), Gary Mead.

El año pasado cerca de la mitad de los casi 400,000 deportados tenían cargos criminales, y se espera que a partir de este año los expulsados con cargos criminales sean mayoría, afirmó Mead.

En 2010, más de 22 mil hondureños fueron deportados por el gobierno de Estados Unidos.

Las organizaciones pidieron a la CIDH realizar nuevas audiencias en el futuro para hacer seguimiento a este tema.