Leogane, Haití. Los trabajadores del único ingenio azucarero activo de Haití, el Jean Leopold Dominique de Darbonne, mascan caña de azúcar para mantenerse en pie, mientras preparan la fábrica para otra temporada de molienda.

Pero la importación de azúcar y arroz, además de la paupérrima ganadería doméstica, es la que mantiene a la población de casi 10 millones de habitantes de Haití, un dilema del subdesarrollo puesto a la luz, mientras la nación caribeña lucha por recuperarse de un devastador terremoto en enero.

Hace más de dos siglos, Haití era Saint Dominique, la joya caribeña de Francia construida en base al azúcar y la esclavitud, y la colonia más rica del mundo. Una sangrienta revuelta de esclavos logró la independencia en 1804.

Sin embargo, a la Haití que fue aporreada por el sismo del 12 de enero se la identifica ahora por ser el Estado más pobre del Hemisferio Occidental, incapaz de alimentarse y gastando un llamativo 80% de sus ingresos para pagar por alimentos importados.

Desde el desastre, que según el gobierno de Haití causó la muerte de más de 300.000 personas, grupos humanitarios extranjeros donaron grandes cantidades de ayuda en alimentos para más de un millón de personas que perdieron sus hogares.

El gobierno exige una completa reforma del decrépito sector agrícola de Haití para poner fin a la dependencia de alimentos importados y la ayuda humanitaria.

"Obtuvimos nuestra independencia hace 200 años pero (...) no realmente, porque estamos mendigando constantemente", dijo a Reuters Regine Barjon de la Cámara de Comercio Haitiana-estadounidense, quien promueve la inversión privada en el sector agrícola del país.

Barjon sostuvo que los donantes internacionales, prestamistas y grupos humanitarios deben concentrarse en hacer que Haití sea auto sustentable económicamente tras el sismo, especialmente en el sector de los alimentos, si es que el país espera salir alguna vez de la pobreza que lo atrapa.

Señaló que las importaciones de arroz, azúcar y aves de corral, mayormente de Estados Unidos, ascendieron a US$550 millones al año.

"Si Haití fuese capaz de producir todas estas cosas, y puede hacerlo (...) reduciríamos nuestro déficit comercial anual en 50%", explicó.

"Los ingenios y las plantas de azúcar, arroz y aves de corral están allí. Lo que necesitan son inversión para ser reactivadas", agregó.

Un ejemplo es el ingenio azucarero Darbonne, ubicado al sudoeste de la capital Puerto Príncipe afuera de Leogane, una ciudad cerca del epicentro del sismo que quedó devastada. La mayoría de sus habitantes viven en campamentos entre las ruinas de sus casas.

Falta de caña de azúcar. Construido a principios de la década de 1980 con ayuda italiana, el ingenio fue cerrado dos años más tarde porque no podía competir con importaciones de azúcar más baratas.

Dejado al abandono y el vandalismo, fue puesto nuevamente en funcionamiento con ayuda cubana en 2001, después de pedidos del presidente haitiano, Rene Preval, al líder cubano Fidel Castro.

Pero la fábrica ha estado produciendo muy por debajo de su capacidad total, aunque un equipo de técnicos cubanos la ha mantenido operando por casi una década.

El ingenio produjo 2.607 toneladas de azúcar en 2005, su mejor año desde su reinicio, pero no produjo azúcar en 2009 y en cambio manufacturó jarabe para destilerías de alcohol.

En comparación con este pequeño rendimiento, cada año Haití importa 250.000 toneladas de azúcar de Estados Unidos, la vecina República Dominicana y otros productores.

Los expertos ahora reconocen que el influjo en las últimas dos décadas de subsidiados productos agrícolas importados más baratos, anunciados por las políticas de libre comercio del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que obligaron a Haití a abrir sus mercados, propinó un golpe letal a la agricultura haitiana.

"Haití debería estar produciendo su propia azúcar", dijo Dominique Volcin, el director técnico del ingenio Darbonne desde el 2003.

"Necesitamos modernizarnos, porque la agricultura es la base económica de nuestro país", agregó, diciendo que el sector necesita una combinación de apoyo estatal e inversión privada que le permita reemplazar importaciones más baratas.

Barjon, de la Cámara de Comercio Haitiana-estadounidense, también es directora ejecutiva de BioTek Solutions Inc, una compañía con sede en Estados Unidos que propone una sociedad público-privada para el ingenio Darbonne.

El equipo de técnicos cubanos que mantiene la fábrica dice que es técnicamente sólida, pero que el principal obstáculo para una mayor producción es la falta de caña de azúcar.

La fábrica sufrió daños menores en el terremoto y debía iniciar la temporada de molienda del 2010 hace más de una semana.

"Creemos que el mayor de los problemas es el abastecimiento de la de caña", dijo uno de los cubanos, Jorge Luis Pérez.

La mayoría de los cultivadores de caña en el área circundante de Leogane y Gressier son campesinos que trabajan pequeñas parcelas de media hectárea con escasos recursos. Esto significa que no pueden producir las cantidades suficientes de la caña de alto rendimiento que necesita el ingenio.