La libertad de expresión es un adecuado baremo para medir la calidad de la democracia en América Latina, según dijeron este domingo editores de prensa y conferenciantes que participaron en la asamblea general de la SIP, que se celebra en Santiago de Chile.

El modelo de la democracia a la luz de la libertad de expresión fue el tema principal de este domingo en la cita anual de la Sociedad Interamericana de Prensa, que también analizó el trabajo desarrollado por la relatoría de libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

En la jornada también se discutieron los informes de cada uno de los países con presencia en esta organización, que agrupa a más de 1.300 periódicos y revistas del continente americano, y que muestran un retroceso casi generalizado de la libertad de expresión, especialmente grave en Paraguay, Honduras y México, con ocho periodistas asesinados en seis meses.

La calidad de la democracia existente en algunos países latinoamericanos fue cuestionada a la luz de la experiencia actual en uno de los paneles de la asamblea general de la SIP.

El nivel de libertad de expresión y de prensa es proporcional al grado de democracia que se alcanza en un país.

En este sentido, no son muchos los países donde los ciudadanos pueden disfrutar de los derechos esenciales de dar sus opiniones, participar y votar, sin sufrir temor a represalias, según se destacó en este debate.

Representantes de medios de comunicación y organismos vinculados a ellos dudaron de que algunos gobiernos de la región que han sido elegidos democráticamente respeten en el ejercicio del poder la libertad de prensa en sus distintas expresiones.

Joaquín Morales, de la Gaceta de Tucumán de Argentina, señaló que Latinoamérica no presenta un bloque uniforme de países democráticos con similares características.

"Sí hay un condimento común que es que hay elecciones, pero no todos esos son regímenes políticos que actúan bajo el sistema propio de la democracia sino bajo un liderazgo amenazante que decide las normas de la democracia", señaló Morales, quien citó los casos de Argentina, Venezuela, Ecuador, Nicaragua "y en alguna medida, Bolivia".

Una opinión en línea con la expresada por Genaro Arriagada, miembro del Consejo Nacional de Televisión de Chile, quien sostuvo que hay un retroceso en las democracias latinoamericanas que afecta al Estado de derecho, porque en algunos países se ha ido perdiendo el balance y el equilibrio de los distintos estamentos del poder.

También mencionó como amenaza a la libertad de prensa el hecho de que tanto en Estados Unidos como en América Latina, según dijo, exista concentración de la propiedad de los medios.

"Si se deja actuar a las fuerzas de concentración sin ningún contrapeso va a haber un sometimiento de los débiles a los poderosos", advirtió.

"No es sano para una sociedad que haya dos o tres grandes conglomerados que tengan bajo su control a todos los medios. La sociedad necesita una multiplicidad de medios", agregó.

Otro panel, en tanto, abordó el trabajo realizado por la relatoría de la CIDH, creada en 1998 con el mandato de proteger y promover el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión en el continente americano.

La libertad de expresión ha sufrido crecientes retrocesos en los últimos años en América Latina, fue el diagnóstico de José Miguel Vivanco, portavoz de Human Rights Watch, durante este foro.

Vivanco responsabilizó a la mayoría de los gobiernos del continente de promover y respaldar iniciativas que anteponen la potestad de los Estados a los derechos individuales de las personas.

"La libertad de expresión no sólo es poder decir lo que uno piensa, dar y recibir información, sino también no sufrir represalias económicas, físicas o legales por hacerlo", dijo Vivanco.

A juicio de este activista de derechos humanos, esta tendencia ha ido aumentando en muchos estados en lugar de retroceder.

"Esto forma parte de un proceso de paralización de los compromisos colectivos para promover la democracia, las libertades públicas y, por supuesto, la libertad de expresión", advirtió.

Como ejemplo de esta situación Vivanco citó un acuerdo refrendado por la Comunidad de Estados Americanos y del Caribe (Celac) celebrada a finales de enero en La Habana, en el que los países miembros acordaron situar los derechos inalienables de los Estados por encima de los de los individuos.

También consideró un atentando contra la libertad de expresión que en esa misma declaración se reivindique en términos absolutos el principio de soberanía nacional, "que habitualmente se usa como escudo para impedir el escrutinio externo y el debate público respecto a los abusos que se cometen en un país".

El representante de Human Rights Watch mostró especial preocupación por la situación en Venezuela, donde consideró que las masivas protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro han derivado en una "brutal represión" y en agresiones a los medios de prensa y los informadores.