La captura del general venezolano Hugo Armando Carvajal Barrios, efectuada por las autoridades holandesas en la paradisiaca isla de Aruba este miércoles, tiene encendida la diplomacia regional, a Venezuela exigiendo liberaciones inmediatas, a Estados Unidos a la espera de un eventual envío del oficial retirado a ese país y a los negociadores de La Habana inquietos por las repercusiones que podría tener este hecho en las negociaciones de paz entre las Farc y el gobierno Santos.

Carvajal Barrios fue detenido en el aeropuerto Reina Beatriz de la isla aparentemente por una solicitud del gobierno norteamericano que desde hace seis años tiene su radar puesto en él, pues lo acusa de tener nexos con la guerrilla de las FARC para facilitar el tráfico de estupefacientes de esa organización ilegal. El oficial retirado había sido nombrado cónsul de Venezuela en ese lugar y estaba a la espera del beneplácito de las autoridades holandesas para tomar posesión de su cargo.

La cancillería venezolana protestó enérgicamente por la “ilegal y arbitraria” detención del funcionario diplomático, dijo que este hecho viola la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas e hizo un llamado urgente al Reino de los Países Bajos para que lo deje en libertad cuanto antes, con el fin de evitar “el deterioro de las relaciones diplomáticas, económicas, energéticas y comerciales”. Según información publicada por El Nuevo Herald, el delegado del gobierno de Nicolás Maduro tendría al menos siete procesos en Estados Unidos que lo relacionan con tráfico de drogas y nexos con las FARC.

Durante muchos años Hugo Armando Carvajal Barrios ofició como jefe de la Dirección General de Inteligencia Militar de Venezuela y desde ese cargo acumuló tal poder que se decía que le hablaba al oído al presidente Hugo Chávez Frías. En 2008 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo acusó de prestarles asistencia a las Farc para el tráfico de drogas por Venezuela. Un señalamiento que además incluyó a otro general venezolano, Henry de Jesús Rangel Silva, y al entonces ministro del Interior, Ramón Emilio Rodríguez Chacín. Todos ellos, de acuerdo con las autoridades norteamericanas, tuvieron estrechos vínculos con jefes guerrilleros de las Farc.

La revista Semana publicó en febrero de 2008 un extenso reportaje titulado “El Montesinos de Chávez”, en el que reseñaba que el general Hugo Armando Carvajal Barrios, cerebro de la inteligencia del vecino país, habría facilitado protección a varios narcotraficantes colombianos como Wílber Alirio Varela, alias Jabón, exjefe del cartel del norte del Valle, asesinado en Venezuela. Asimismo, lo relacionó como el autor intelectual del crimen de dos miembros del Ejército colombiano que se encontraban en el estado de Zulia buscando pruebas contra enlaces de las Farc.

Durante muchos años Hugo Armando Carvajal Barrios ofició como jefe de la Dirección General de Inteligencia Militar de Venezuela y desde ese cargo acumuló tal poder que se decía que le hablaba al oído al presidente Hugo Chávez Frías.

El mismo reportaje advertía a través de testimonios de oficiales venezolanos que el general Carvajal sostuvo una reunión en el año 2006 con Germán Briceño Suárez, alias Grannobles, hermano del jefe guerrillero Mono Jojoy, en la que se habría convenido apoyo a esa organización en desarrollo de sus estrategias política, militar y económica. Incluso, funcionarios de inteligencia venezolanos habrían protegido a un grupo de 21 guerrilleros que se desplazaban libremente por Venezuela. También se dijo que facilitó el desplazamiento del hoy negociador de las Farc en La Habana, Iván Márquez, a un encuentro en el Palacio Miraflores con el presidente Hugo Chávez.

En esencia, los señalamientos que desde hace años persiguen como fantasmas al general Carvajal tienen que ver con su presunta colaboración con distintos frentes de las Farc para movilizar droga, con el suministro de protección a varios capos colombianos y con algunos asesinatos que habrían sido perpetrados por sus hombres contra informantes de la DEA o delegados de las autoridades de Colombia. Este sería el caso del homicidio del capitán camilo González y del cabo Gregorio Martínez, ambos supuestamente infiltrados en territorio venezolano con el objetivo de judicializar a miembros de las Farc. Ambos militares fueron descubiertos y, según Semana, “brutalmente torturados y asesinados en Santa Bárbara, estado de Zulia”.

Nacido en abril de 1960 en Puerto La Cruz, el general Carvajal nunca fue un hombre de un perfil muy alto. Sin embargo, fue escalando en la jerarquía militar y en julio de 2004 fue nombrado por el gobierno de Hugo Chávez como jefe de la Dirección de Inteligencia. En dicho cargo se mantuvo hasta 2011. Tal parece que las autoridades norteamericanas le han seguido la pista desde hace una década y se comenta que hay varios expedientes en Estados Unidos en los que su nombre figura como protagonista.

El gobierno Chávez siempre defendió a los generales Carvajal y Rangel, así como al exministro Ramón Rodríguez Chacín. Sobre este último, el gobierno de Estados Unidos advirtió que se reunió en muchas oportunidades con jefes de las Farc, que uno de esos encuentros se dio en el Palacio de Miraflores en 2007 y que facilitó la entrega de US$250 millones a la guerrilla, también ese mismo año. Los presidentes Chávez y Maduro siempre asociaron estas acusaciones como una persecución infame del gobierno norteamericano. Poco volvió a saberse de estos asuntos o de las pesquisas de Estados Unidos hasta la detención de Carvajal.

Venezuela ya activó todos sus mecanismos diplomáticos para lograr la liberación inmediata del oficial retirado. Al cierre de esta edición ni el gobierno de Estados Unidos ni las autoridades de Aruba se habían pronunciado sobre la captura de Carvajal. Tampoco se ha confirmado oficialmente una posible extradición suya a Norteamérica. Entre tanto, aunque Colombia no ha dicho nada sobre este hecho, es claro que en la ecuación de los diálogos de paz que se adelantan en Cuba, esta detención podría tener sus coletazos. Muchos afirman que Carvajal es depositario de buena parte de los secretos de la guerrilla y su presencia en Venezuela.

Aún es incierta la suerte del otrora todopoderoso oficial venezolano. En Caracas el gobierno Maduro se mueve. En La Habana los negociadores aguardan.