Asunción. La policía paraguaya detuvo el martes a dos hombres de nacionalidad brasileña, sospechosos de estar involucrados en el ataque a un senador aliado del Gobierno en el que murieron dos personas.

La camioneta en la que se trasladaba el senador Roberto Acevedo recibió una ráfaga de disparos el lunes cuando transitaba en plena tarde por la ciudad Pedro Juan Caballero, capital del departamento Amambay y una zona de tráfico de marihuana en la frontera con Brasil.

Acevedo, quien también es propietario de una radio donde solía denunciar a grupos de narcotraficantes y había recibido amenazas de muerte, dijo que recibió dos disparos en el brazo pero se encontraba fuera de peligro.

El jefe de policía del departamento Amambay, Francisco González, dijo que los brasileños detenidos habrían llegado desde Sao Paulo para llevar a cabo el ataque y podrían pertenecer a grupos criminales vinculados al narcotráfico que operan favelas de ese país.

"Fueron aprendidas esas dos personas de nacionalidad brasileña. Estamos averiguando con nuestros pares de Brasil qué antecedentes tienen", precisó González a la radioemisora asuncena Primero de Marzo.

"Son de San Pablo (...) tenemos información de que la policía brasileña está haciendo operativos en favelas de esa ciudad", agregó refiriéndose a los motivos por los cuales los detenidos habrían dejado la ciudad del sureste brasileño.

En favelas de Sao Paulo opera el poderoso grupo criminal llamado Primer Comando de la Capital, que actúa en las cárceles y hace algunos años causó terror con una serie de ataques en la populosa urbe.

En entrevistas con medios locales, Acevedo acusó a bandas de narcotraficantes que operan libremente en Amambay de ordenar el ataque por el que se habría pagado unos 300.000 dólares.

"Me avisaron que me cuide porque me iban a agarrar de cualquier forma y en cualquier lugar", dijo Acevedo desde la clínica donde se encontraba hospitalizado.

En la zona donde ocurrió el atentado está vigente desde el sábado un estado de excepción declarado por 30 días para la captura de un grupo armado de izquierda que aspira a convertirse en una guerrilla cuyos vínculos con el narcotráfico no están del todo claros.

"Esto, con estado de excepción o sin, igual iba a ocurrir porque yo ya estaba marcado. A ellos (las bandas de narcotraficantes) no les ataja nada. Acá hay gente buena en la policía y en la fiscalía, pero es poco para enfrentarse al poder de ellos", agregó.