La Paz. Un ex ministro del Interior de Bolivia, que huyó del país hace casi un año cuando era investigado por presunta corrupción, fue capturado en Perú y sería sometido a un proceso de expulsión o extradición, informó este jueves el embajador altiplánico en Lima.

El representante diplomático, Franz Solano, dijo en declaraciones telefónicas a las radios Patria Nueva y Erbol que el ex ministro Guillermo Fortún fue detenido en la noche del miércoles en el aeropuerto limeño, cuando se disponía a tomar un vuelo a Buenos Aires, junto a su esposa y una hija.

Es el segundo político opositor boliviano capturado en Perú en menos de dos meses. El anterior fue el ex prefecto de La Paz Luis Alberto Valle, yerno del fallecido ex dictador militar Hugo Banzer, quien fue expulsado en agosto y enfrenta ahora juicio por corrupción económica en el Tribunal Supremo.

Tres refugidos. Otros tres ex ministros bolivianos están refugiados en Perú, evadiendo un juicio por genocidio y delitos económicos en el que el principal acusado es el ex presidente neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada, quien vive en Estados Unidos.

El embajador Solano dijo que "si se establece que Fortún está en Perú en situación irregular, el trámite será para que lo expulsen, (pero) si está en situación normal, se hará un proceso de extradición".

Fortún salió de Bolivia a principios de año cuando era investigado por presuntos malos manejos de gastos reservados en su gestión como ministro del Interior del gobierno democrático del ex dictador militar Hugo Banzer, en la década de 1990.

Medios locales reportaron que el ex ministro transitó recientemente entre Chile y Perú en condición de turista y que el gobierno de Lima le negó una solicitud de asilo político, que lo habría protegido de una eventual extradición.

"A solicitud de la fiscalía general de Bolivia, la (policía internacional) Interpol ha dado curso a la detención del señor Fortún, quien está ahora en el distrito judicial de Callao. Personalmente he podido verificarlo", dijo el embajador.

Fortún, quien aún no está acusado, se fugó tras ser citado a declarar ante la fiscalía en el marco de una investigación sobre gastos reservados de las pasadas administraciones derechistas de Banzer y Jorge Quiroga, que el actual gobierno de Evo Morales calculó en más de US$200 millones.