Asunción. El presidente paraguayo, Fernando Lugo, padece de un linfoma maligno que en principio es tratable dijeron el viernes los médicos que atienden al mandatario.

Lugo, un ex obispo católico de 59 años, fue sometido el miércoles a una cirugía para extirparle un ganglio en la zona inguinal, el cual fue sometido a una biopsia que permitió detectar la enfermedad aparentemente en estado inicial.

"Los estudios provisorios realizados al ganglio del presidente Fernando Lugo dieron por resultado a una enfermedad maligna conocida con el nombre de linfoma", indicó el médico José Ballesai, en una rueda de prensa.

El doctor Alfredo Boccia explicó que se trata de una lesión tratable comúnmente con quimioterapia y que el mandatario viajará el martes a San Pablo, Brasil, para someterse a nuevos estudios de imágenes y laboratorio en el hospital Sirio Libanés, que permitirán determinar el tratamiento a seguir.

Lugo regresará al país el jueves, luego de ser atendido por médicos de la institución donde realizó su tratamiento la candidata a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, explicó el galeno.

"Se detectó de manera casual y es probablemente un estado muy inicial, pero esa seguridad la vamos a tener cuando se hagan todos los estudios. Si todo marcha bien el presidente podría desarrollar sus actividades normalmente", dijo Boccia, quien agregó que el tratamiento clásico consiste en la realización de quimioterapia cada tres semanas.

"La mayoría de estos linfomas se tratan y se curan con quimioterapia. La quimioterapia en los linfomas es bien tolerada tiene pocos efectos y se hace de forma ambulatoria. Esperemos que sea el caso del presidente", agregó.

En tanto la ministra de Salud, Esperanza Martínez afirmó que el mandatario no tiene restricciones para seguir con su rutina con normalidad.

Lugo, quien había sido sometido a una cirugía prostática a comienzos de enero, asumió el cargo el 15 de agosto del 2008 y culminará su mandato en el 2013. Su elección puso fin a las seis décadas de gobierno del conservador Partido Colorado.

Preocupación. El diagnóstico de cáncer linfático del presidente de Paraguay, Fernando Lugo, generó preocupación entre los principales líderes políticos del país, quienes esperan que los problemas de salud del mandatario no le impidan cumplir sus funciones.

Lugo, un ex obispo católico de 59 años, fue sometido días atrás a una cirugía para extirparle un ganglio en la zona inguinal que permitió detectar la enfermedad, aparentemente en estado inicial, según informaron sus médicos el viernes.

El diagnóstico despertó interrogantes sobre si el presidente, a quien le restan tres años de mandato, tendrá fortaleza física para continuar en el cargo, aunque sus médicos aseguran que la enfermedad es tratable con quimioterapia ambulatoria y no afectará el desarrollo de sus funciones.

"Esto conmueve el ambiente político. Sin dudas van a haber todo tipo de especulaciones, pronósticos y evaluaciones. Esto no le es indiferente a nadie", dijo a Reuters al analista Gonzalo Quintana.

De acuerdo a la legislación paraguaya, en caso que Lugo solicite permiso o deje el cargo deberá ser sustituido por su vicepresidente Federico Franco, del partido Liberal, uno de sus mayores críticos y con quien mantiene tensas relaciones.

"Es una cuestión seria, hay que ver cual es la gravedad (de la enfermedad) y las consecuencias. Ahora, como se maneja la situación es lo que va a marcar la diferencia entre un abordaje correcto del tema o uno que nos va a llevar a pasar momentos de duda y crispación", agregó el analista.

Lugo asumió el cargo el 15 de agosto del 2008 de la mano de una coalición de centroizquierda e hizo historia al poner fin a 61 años de Gobierno del conservador Partido Colorado.

Sus dos primeros años de gestión fueron marcados por escándalos de paternidad y constantes enfrentamientos con la oposición, que controla el Congreso, lo que ha dificultado la implementación reformas prometidas durante su campaña.

Líderes políticos y autoridades expresaron su solidaridad al presidente y se mostraron cautos al hablar de un posible alejamiento del cargo, en declaraciones a medios locales.

El senador Miguel Carrizosa, del opositor partido Patria Querida, señaló que Lugo puede seguir en el cargo pese a la enfermedad. En tanto el oficialista Blas Llano resaltó que el mandatario tiene la fortaleza necesaria para que el tratamiento no afecte su labor.

En tanto algunos dirigentes expresaron preocupación ante la posibilidad de que la oposición busque obtener rédito político con especulaciones sobre la salud del mandatario, quien ya había sido sometido a una cirugía prostática a comienzos de año.

"El compañero Lugo deberá seguir un tratamiento lo que lo obligará a salir del país por unos días (...) Lo que pedimos es que no se politice la enfermedad del presidente. Es feo que se hagan especulaciones al respecto", dijo Rocío Casco, dirigente del izquierdista partido P-MAS.

El mandatario viajará el martes a Brasil, para someterse a nuevos estudios que permitirán determinar el estado de la enfermedad y el tratamiento a seguir. Su regreso a Paraguay está previsto para el jueves.