Santiago. Como un proyecto difícil de concretar ven en el Congreso chileno el proyecto de Nueva Constitución que presentará el gobierno de Michelle Bachelet durante este mes.

El vicepresidente de la UDI, el senador Juan Antonio Coloma, estimó que hubiese sido mejor ingresar una iniciativa para realizar cambios en temas de salud, tercera edad o migrantes.

Coloma agregó que el Ejecutivo no supo escuchar a los chilenos.

Además, el vicepresidente de RN, diputado Gonzalo Fuenzalida, afirmó que es imposible sacar adelante un proyecto como éste por los altos quorums parlamentarios que se requieren.

"No existe ninguna posibilidad de sacar adelante un proyecto como ése, respecto de los votos que requiere. Es solo un saludo a la bandera y es bastante irresponsable porque le quedan solo dos meses de gobierno. 

Por este motivo, el diputado socialista Daniel Melo aseguró que los esfuerzos deben enfocarse en hacer las modificaciones al capítulo XV, que definan el mecanismo de cambio constitucional.

"En el próximo gobierno será más complejo poder implementar esta reformas debido a los altos quorums requeridos y por la conformación nueva del Congreso, por lo tanto, es necesario que podamos avanzar en estas semanas legisltivas y poder dejar esablecidos los mecanismos por los cuales uno puede cambiar la constitución", dijo.

Por su parte, el diputado del Movimiento Autonomista, Gabriel Boric, calificó como irresponsable la decisión del Ejecutivo.

"Es una tremenda irresponsabilidad no presentar el proyecto con los plazos necesarios para ser discutida y que había hecho el centro de su campaña. En un gobierno de derecha avanzar en este campo será más difícil, evidentemente.

El diputado electo del Frente Amplio, Gonzalo Winter, dijo que serán los chilenos los que deberán hacer presión para que se saque adelante una nueva Constitución si es que no se logran acuerdos en el futuro Congreso.

¿Un año sin frutos? La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, recibió en enero de 2017 las bases ciudadanas del proceso constituyente que servirían para redactar la nueva Carta Magna del país sudamericano, realizadas con el aporte de más de 204.000 chilenos.

En ese entonces se indicó que la jefa de Estado usuaría este insumo para enviar un proyecto de ley al Congreso Nacional, instancia que deberá aprobar la nueva Constitución.

Las bases recopilan la información obtenida en los más de 8.000 cabildos ciudadanos realizados en todo el país, luego de que la mandataria incluyera la elaboración de una nueva Carta Magna como parte de su Programa de Gobierno.

La nueva Constitución chilena debería reemplazar a la actual- promulgada durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) - y a la que se le hicieron numerosas modificaciones tras el retorno a la democracia.