Brasilia. La candidata a la presidencia del partido gobernante de Brasil, Dilma Rousseff, consiguió su mayor ventaja sobre sus rivales en los sondeos de opinión y salió casi intacta del primer debate nacional transmitido por televisión.

Rousseff se mostró dubitativa en algunos momentos, pero exhibió un claro control de las estadísticas y de política en un debate educado y casi sin incidente en el que enfrentó a otros tres candidatos, incluido su mayor rival, el ex gobernador del estado de Sao Paulo José Serra.

Un nuevo sondeo dado a conocer este jueves mostró que Rousseff tenía 10 puntos de ventaja sobre Serra. Rousseff se ha beneficiado en las últimas semanas de la sólida economía de Brasil y de la popularidad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha realizado campaña en su nombre activamente.

Hace sólo seis meses, Serra tenía una ventaja de 20 puntos porcentuales en los sondeos. Pero en el debate de TV Bandeirantes, Serra perdió varias oportunidades de golpear duro a Rousseff y prefirió en su lugar realizar críticas en general contra la mala infraestructura y el sistema sanitario de Brasil.

"El viajar en autopistas federales hoy en Brasil es un peligro público", afirmó Serra.

Serra ha debido moverse en un delicado equilibrio entre ser un candidato crítico de la oposición y a la vez evitar alienar a la amplia mayoría de los votantes brasileños, quienes están satisfechos con la economía y el Gobierno de Lula.

Sin “ganador claro”. "Serra atacó con éxito algunos de los puntos débiles del Gobierno, pero no ganó muchos puntos", dijo Rafael Cortez, analista político de la consultora Tendencias en Sao Paulo.

Uno de los momentos clave del debate se dio en un comienzo, cuando Serra tuvo la oportunidad de realizar una pregunta directa a Rousseff.

Sin embargo, en lugar de preguntar sobre los escándalos de corrupción que han obligado a varios de los asesores de alto rango de Lula a renunciar, consultó a Rousseff sobre su posición en temas de salud, educación y crimen.

"Brasil ha avanzado paso a paso", respondió Rousseff.

Aún si Serra hubiese ganado muchos puntos, la importancia del debate es discutible. Comenzó a las 22.00 hora local de Brasil y enfrentó la competencia de un partido de fútbol clave por las semifinales de la Copa Libertadores de América. Fue posible escuchar fuegos artificiales en Sao Paulo con cada uno de los goles.

Rousseff, una tecnócrata que nunca ha ejercido un cargo público, enfrenta el desafío de salir de la sombra de Lula y mostrar cierta afinidad con la gente, algo a veces ausente.

Ocasionalmente dudó en sus respuestas, pero en general presentó una sólida defensa de sus antecedentes en el gobierno, citando el crecimiento del empleo, la estabilidad económica y la reducción de la pobreza.

"Es posible que ella no sea una excelente oradora, pero no cometió grandes errores. No vi un ganador claro, un evento que pudiese cambiar el curso de la elección", declaró Cortez.