La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aseguró el domingo que la lucha contra la corrupción es una meta constante que tiene su gobierno, el mismo día en que miles de personas salieron a las calles del país para protestar contra la corrupción y la gestión del Gobierno.

En un mensaje en su perfil de la red social Facebook, Rousseff escribió que "la guerra contra la corrupción debe ser, simultáneamente, una tarea de todas las instituciones, una acción permanente del gobierno y también un momento de reflexión de la sociedad y de afirmación de valores éticos".

El 15 de marzo pasado, tras las manifestaciones por todo el país, el gobierno brasileño envió al Congreso Nacional un "paquete anticorrupción", con medidas para intentar castigar las irregularidades en la administración pública.

Este domingo, miles de personas volvieron a salir a las calles del país, aunque en un número bastante menor a los más de 2 millones de personas que lo hicieron el 15 de marzo.

Según una encuesta divulgada el sábado por la firma Datafolha, el 75 por ciento de los brasileños aprueba las protestas y un 63 por ciento apoya que el Congreso abra un juicio político con miras a la destitución de Rousseff, cuyo índice de aprobación continúa en el 13 por ciento, el menor desde que llegó al poder en 2011.