Brasilia. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, reveló que comparte algunas de las ideas de los grupos de "indignados" que organizan protestas en Nueva York y dejó abierta la posibilidad de que su país amplíe su aporte de capital en el FMI.

Rousseff insistió en que concuerda con "algunas de las expresiones que algunos movimientos han dicho alrededor del mundo, en manifestaciones como las que se ven en Estados Unidos y otros países".

"Yo tomé una frase que dice así: ´nosotros no vamos a pagar por la crisis de ustedes´", comentó la mandataria durante el discurso con el que lanzó, en Porto Alegre, la ciudad más importante del sur brasileño, el programa social "Brasil, sin miseria".

La mandataria dedicó parte de su discurso a la crisis global y al eventual impacto que puede tener en Brasil, como lo había hecho en su reciente gira por Bélgica, Bulgaria y Turquía.

Rousseff dejó en claro que aunque Brasil tiene US$353.000 millones de reservas, "la principal causa de la resistencia a la crisis pasa por tener un mercado con capacidad de consumo", y destacó que "al contrario de lo que sucede en los países ricos", su administración mantiene "tasas de crecimiento y empleo significativas".

Según la agencia Ansa, la presidenta opinó que Brasil fortaleció su "soberanía" cuando dejó de ser deudor del FMI, y pudo evitar los planes de ajuste sugeridos por ése organismo de crédito.

Destacó Rousseff que su país pasó de deudor a acreedor, porque ahora tiene "recursos aplicados en el Fondo Monetario y posiblemente, incluso, vayamos a tener una mayor participación" en el capital, aunque descartó apoyar planes de ajuste.

Los representantes del país en la reunión del G20, en Francia, fueron con el mandato de respaldar el incremento del capital del FMI para estimular la reactivación económica de los países afectados por la crisis.

"Pero jamás aceptaremos, como miembros del Fondo Monetario, que ciertos criterios que nos impusieron sean impuestos a otros países", aseveró Rousseff.