Sao Paulo. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, criticó el viernes a los países europeos por crear "barreras" de entrada a los inmigrantes, diciendo que el niño sirio que fue hallado en una playa de Turquía murió porque "no fue acogido".

Aylan Kurdi, de tres años, murió junto a su madre y su hermano de cinco años al intentar cruzar el Mar Mediterráneo con rumbo a Grecia. Fotografías de Kurdi, muerto a la orilla del mar en Turquía, remecieron al mundo y generaron una ola de críticas a la forma en que Europa está lidiando con los miles de refugiados que huyen de conflictos en Oriente Medio.

"Ese niño sirio de 3 años murió porque no fue acogido, murió porque fue abandonado, murió porque los países crearon barreras a la entrada de ese niño", dijo Rousseff en un evento en el estado de Paraíba, en el noreste de Brasil.

Rousseff destacó que Brasil es un país que acogió a personas de todo el mundo y agregó que la mezcla étnica es parte de su identidad.

"Brasil fue construido por muchas etnias (...) de muchas culturas", sostuvo.

En el 2013, Brasil anunció que ofrecería visas humanitarias a sirios y ciudadanos de otros países de la región afectados por conflictos. El año pasado, recibió a una cifra récord de 2.320 refugiados, la mayoría proveniente desde Siria, según cifras del Gobierno.