La presidenta de Brasil cuestionó hoy el pedido de renuncia formulado ayer por el ex mandatario Fernando Henrique Cardoso, líder del opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB).

Al mismo tiempo que un juez del Supremo Tribunal Federal salió en defensa de la presidenta al cuestionar un eventual juicio político y advertir que el mercado minorista de la política no puede derrotar a instituciones.

Rousseff hizo hoy una evaluación crítica de las declaraciones de Cardoso y consideró que éste "quiso sacar provecho" de la manifestación del domingo pasado que exigió un "impeachment" como denominan al juicio político de la Jefa de Estado.

El comentario ocurrió hoy cuando Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), se reunió con colaboradores según reportaron fuentes del gobierno al diario Folha de San Pablo.

Para Rousseff el jefe del PSDB decidió abandonar su posición moderada y optó "no quedarse atrás" de los grupos que exigen que Rousseff abandone el gobierno de inmediato.

"Lo más significativo de las demostraciones como las de ayer (protesta del domingo) es la persistencia del sentimiento popular de que el gobierno aunque sea legal es ilegítimo" afirmó ayer Cardoso.

"Si la propia presidenta no fuera capaz de tener un gesto de grandeza (renunciar o aceptar que estuvo equivocada) asistiremos a la desarticulación creciente del gobierno", agregó el dirigente del PSDB.

Los dichos de Cardoso ya habían merecido críticas por parte del senador oficialista Humberto Costa quien ayer los consideró "un equívoco (que) demuestra resentimiento y envidia", además de ser cómplices de una campaña desestabilizadora.

En la misma línea que Cardoso, el senador José Serra también del PSDB consideró improbable que Rousseff finalice su mandato."Considero difícil que ella concluya" el mandato por la crisis "grave" que enfrenta el gobierno "ya que nunca vi una situación tan conflictiva", consideró el ex candidato presidencial, que el domingo participó de la marcha contra Rousseff.

"La cuestión de la corrupción no tiene efecto sólo en lo material sino en el plano moral, porque el PT era una reserva moral que ya no es. Ahora el lulopetismo gobierna con la corrupción como método", evaluó.

El opositor estimó no obstante que aún no están dadas las condiciones para someter a Rousseff a un juicio político. Para que se sustancie "un impeachment uno tiene que tener motivos claros, los que ahora no están comprobados", argumentó.

Serra negó que haya una "coordinación" para endurecer las críticas al gobierno con su correligionario y ex mandatario Cardoso, quien ayer recomendó la renuncia de Rousseff.

Por su lado, el juez Luis Roberto Barroso, miembro del Supremo Tribunal Federal, máxima Corte de Brasil, cuestionó un juicio político contra la presidenta y manifestó que "debemos tener cuidado para no comprometer nuestro patrimonio institucional abreviando un gobierno porque se tornó impopular".

"El mercado minorista de la política no puede derrotar a las instituciones", sentenció anoche el magistrado durante una conferencia de prensa luego de que el PSDB anunció su apoyo al impeachment.

"Claro que si hubiera algo que desde el punto de vista institucional permita cambiar esta opinión y justifique el impeachment la vida del país seguirá su curso" pese a que Rousseff sea procesada, añadió Barroso.

El titular de Diputados Eduardo Cunha, férreo opositor a Rousseff, analiza varios proyectos de juicio contra la presidenta que asumió su segundo mandato el primero de enero de este año.

Rousseff se reunió anoche con diputados en lo que analistas definieron hoy como un intento de persuadirlos para que no voten ninguno de los proyectos de juicio de impedimento.

En tanto las autoridades del PT anunciaron que este jueves participará de una movilización en "defensa de la democracia" y contra los intentos de desestabilización junto a movimientos sociales.