Brasilia. Tras asumir ayer la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, comenzó su primer día de trabajo con una serie de encuentros bilaterales. Y aunque la primera reunión de la mandataria iba a ser con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, esta no pudo realizarse ya que Chávez debió regresar antes a Caracas.

Este impasse no fue obstáculo en todo caso para que Rousseff siguiera adelante con su agenda.

La gobernante se reunió con el príncipe español Felipe de Asturias, y tiene programado un encuentro con el presidente de Uruguay, José Mujica, y el primer ministro de Corea del Sur, Kim Hwang- Sik.

También mantendrá encuentros con el primer ministro de Portugal, José Sócrates, con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, el primer vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado Ventura y con el ex primer ministro de Japón, Taro Aso.

Desde ya su canciller Antonio Patriota, anunció que está programado viajes a Estado Unidos y China y países de Sudamérica.

La presidenta asistirá en febrero a la cumbre Suramérica-Países Arabes, en Lima.

En su primer mensaje ante el congreso cuando juró el cargo, Rousseff anunció que dará "una gran atención a los países emergentes". Brasil integra con Rusia, China, India y ahora Sudáfrica el grupo de potencias emergentes BRICS, de ahí que se espere una agenda colmada encuentros internacionales.

De antemano la autoridad ha manifestado su compromiso para fortalecer el Mercosur y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Sudámerica y también en las relaciones con el resto de países de América Latina, Caribe, Africa, Medio Oriente y Asia.