Brasilia. Un guiño a su pasado hará Dilma Rousseff en la ceremonia de asunción a la presidencia de Brasil que se efectuará este sábado.

La mandataria destinó que en un lugar de honor estén once amigas ex guerrilleras que compartieron la cárcel con ella durante la dictadura militar, informó El País.

Las doce fueron prisioneras en la Torre de las Donzelas.

Si bien algunas no se conocían antes de ingresar a la cárcel, allí se convirtieron en amigas, quienes este sábado verán a una del grupo convertirse en jefe de Estado.

Rita Sipahi, abogada que preside la Comisión de Amnistía del ministerio de Justicia narra que “nunca hubiese imaginado que alguien de la lucha armada pudiese un día ser presidenta de la República".

Y fue justamente la presidenta electa de Brasil, la miembro del grupo que permaneció más tiempo presa: casi tres años. En ese periodo fue torturada durante 22 días seguidos.

Una de sus amigas, la periodista Rose Nogueira, recuerda de esos años de prisión su gusto por los libros, de economía y clásicos de la literatura universal, sobre todo, así como por la música. Incluso dice que le gustaba cantar canciones populares.

Narra que ya en ese tiempo, quien sería la primer mujer presidenta de Brasil, era una líder nata y muy solidaria con sus compañeras de prisión.