Brasilia. La presidenta de Brasil decidió posponer la adjudicación de una compra de jets militares y reevaluar las ofertas finalistas, una decisión que podría indicar un realineamiento de las alianzas estratégicas del país, dijeron a Reuters fuentes cercanas al tema.

La medida es una sorpresa porque el predecesor de Dilma Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó varias veces su preferencia por la oferta de la francesa Dassault para construir al menos 36 jets Rafale, generando especulaciones de que el anuncio final era una formalidad.

Sin embargo, Lula salió del cargo el 1 de enero sin haber resuelto el tema, dejando la decisión a Rousseff, su ex jefa de Gabinete.

Rousseff resolvió reiniciar el proceso de evaluación y no tiene un favorito claro hasta ahora, dijo una fuente gubernamental de alto rango.

"Esta es su decisión ahora (...) y ella quiere analizar cuidadosamente los detalles", dijo la fuente bajo condición de anonimato por tratarse de un tema sensible.

Los otros finalistas para quedarse con el contrato, que ascendería como mínimo a US$4.000 millones, son la firma sueca Saab y sus Gripen NG y los F-18 de la estadounidense Boeing Co.

La semana pasada, Rousseff pidió personalmente a senadores estadounidenses que visitaban su país garantías adicionales sobre transferencia tecnológica de parte del Congreso para mejorar la oferta de Boeing, dijeron fuentes con conocimiento de la conversación.

El negocio es central en los esfuerzos de Brasil por aumentar su capacidad de defensa en momentos en que su influencia sobre temas globales crece junto con su economía.

El Gobierno también exige generosas transferencias de propiedad tecnológica, con lo que espera impulsar su propia industria de defensa.

Consideraciones políticas. Las consideraciones políticas también han pesado. La relación de Brasil con Estados Unidos se deterioró en los últimos años del gobierno de Lula, pero Rousseff ha mostrado señales claras de que quiere mejorar los vínculos bilaterales.

Mientras tanto, Lula tenía fuertes nexos con el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, y firmó un acuerdo de defensa estratégico con Francia.

El retraso es un contratiempo para Sarkozy, quien ha invertido un considerable capital diplomático para impulsar el acuerdo y miembros de su gobierno expresaron intranquilidad tras conocerse la decisión de Rousseff el lunes por la mañana.

"Es legítimo para (Rousseff) hacer valer su autoridad", dijo la ministra de Economía de Francia, Christine Lagarde, a una radio local.

"Ya se ha hecho una gran cantidad de trabajo sobre esto. Espero que los frutos de esta labor sean tomados en cuenta. Mantenemos nuestros dedos cruzados", agregó.

El lunes pasado, Rousseff le pidió a los senadores republicanos John McCain y John Barrasso si el Congreso de Estados Unidos sería capaz de entregar una garantía adicional y formal sobre transferencias de tecnología en la oferta de Boeing.

"Es relevante que fuera ella quien planteó el tema", dijo una de las fuentes, que también habló bajo condición de anonimato.

McCain dijo a la prensa tras reunirse con Rousseff que "existe preocupación sobre transferencia tecnológica".

"Pretendo volver (a Washington) y asegurarme de que esté muy claro, que tanto el presidente de Estados Unidos y el Congreso de Estados Unidos lo dejen claro, que habrá una completa transferencia tecnológica si el Gobierno de Brasil decide adquirir el F-18", dijo McCain en ese momento.

Boeing y funcionarios estadounidense, incluyendo al secretario de Defensa, Robert Gates, ya han entregado garantías respecto a transferencias de tecnología.

Pero Rousseff podría estar buscando términos más generosos, o promesas adicionales que pudieran ayudar a mitigar los recelos entre altos miembros de las fuerzas armadas brasileñas, muchos de los cuales han favorecido la oferta francesa, y el ministerio de Defensa.

Una alta fuente del gobierno de Brasil dijo que no está claro cuánto tiempo tomará la evaluación de Rousseff.

El retraso prolongará un proceso que comenzó hace casi una década, durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, y que ha visto varios altos y bajos para los competidores.

Fuentes de Defensa de Francia dijeron a Reuters que escucharon indicaciones preliminares de que habría una revisión del proceso de ofertas bajo el gobierno de Rousseff.

La venta es especialmente crítica para Dassault porque sería la primera gran orden de exportación del Rafale, un jet de combate multipropósito.

Un factor que podría trabajar a favor de Boeing es un cambio en la relación de Brasil con Estados Unidos.

La cercana relación de Lula con Teherán y su infructuoso intento por mediar en una disputa internacional por el programa nuclear iraní generó un enfriamiento de los vínculos entre Brasilia y Washington que se reflejó en el comercio.

Sin embargo, asesores han dicho que Rousseff está ansiosa por mejorar las relaciones con Washington, que ve como un potencial aliado comercial en momentos de incertidumbre financiera global y crecientes roces con China por las políticas comerciales de Pekín.