Brasilia. Un plan nacional para hacer frente a la pobreza fue una de los primeros compromisos que adoptó la flamante nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien asumió hoy en reemplazo del saliente Luis Inacio Lula da Silva.

La mandataria hizo hincapié en la necesidad de "profundizar las conquistas" de su antecesor e impulsar un programa para disminuir la pobreza extrema que alcanza a nada menos que 18 millones de personas. Justamente antes de asumir la presidencia se reunió con siete de sus ministros para afinar detalles de esta propuesta que será clave durante toda su gestión.

"Vengo a consolidar la obra transformadora de Lula", dijo la nueva presidenta que firmó ante el congreso en Brasilia para dirigir la nación por los próximos cuatro años, y a reglón seguido sostuvo que tendrá un gobierno de "continuidad, pero profundizando y avanzando".

Por ello, se anticipó que trabajará también con fuerza en áreas como salud y educación, para la cual ya tiene programada reuniones con los gobernadores.

Destacando también que es la primera mujer que asume un cargo de esta importancia en su país, Dilma Roussefff afirmó que viene "a honrar a las mujeres, proteger a los más frágiles, gobernar para todos".