La Habana. Sin una nominación oficial previa, todo indica que de la reunión parlamentaria de este miércoles y jueves saldrá como sucesor de Raúl Castro su actual vicepresidente primero, Miguel Díaz-Canel, un ingeniero de 57 años que ha sido su mano derecha desde 2013.

Durante los últimos años, Raúl Castro fue preparando la transición generacional dando responsabilidades a dirigentes que nacieron después del triunfo revolucionario de 1959.

Políticos como el vicepresidente económico Marino Murillo, de 57 años, la dirigente comunista Mercedes López Acea, de 53, el ministro de Salud Pública, Roberto Morales, de 50 años, o el canciller Bruno Rodríguez, de 60 años, son considerados como candidatos a puestos destacados.

Frágil economía, el mayor reto del próximo gobierno. "Deja (Raúl Castro) un sistema estable pero frágil, con serios problemas de sostenibilidad", afirma el académico cubano Arturo López-Levy, profesor de la Universidad de Texas-Rio Grande Valley.

La prioridad del nuevo Gobierno será levantar la economía nacional que necesita la inyección de más de US$2.500 millones anuales de capital foráneo para crecer. 

Pero mientras no llegan las esperadas inversiones, La Habana vive la crisis de aliados históricos como su socio venezolano, que junto con otros factores llevó a que Cuba cerrase sus cuentas en 2016 con un decrecimiento del 0,9%, su primera recesión en los pasados 20 años.

Así las cosas, Díaz-Canel tendrá que dirigir una Cuba con dificultades económicas en medio de un contexto internacional que no le es tan favorable con los Gobiernos progresistas en retroceso y el republicano Donald Trump recuperando desde Washington el lenguaje hostil hacia La Habana.